Me hizo falta tiempo para poder comprobar que el corazón no puede disimular el deseo de vivir con alegría, con confianza, con ilusión y con sorpresa. Si no me veo envuelta en la tesitura de falsear lo que siento, mi corazón se mostrará libre, agradecido, nostálgico, entusiasmado, optimista, paciente y esperanzado.

Con el tiempo aprendí que no tengo un sólo motivo para disimular lo que siento. He de confesarte corazón mío que necesité mucho tiempo para comenzar a darme cuenta que casi te vas sin avisar. Ahora tengo la absoluta certeza que el presente es todo lo que poseo, y aun teniendo el mayor cofre de tesoro en mis manos, no pienso arruinarlo por acomodar lo que siento en un pasado que no me conduce a ningún futuro.

Transcurre el tiempo, y cada vez más compruebo que no mantengo ninguna necesidad de no manifestar lo que siento por ti. Y tú, ¿vas a disimular?