Viviendo el presente. Viviendo el pasado, presente y futuro. Siendo el presente, el único tiempo de siempre. Sin dejar el pasado de ser futuro, es hoy, lo único verdaderamente importante que llega al presente.
Cuantas veces no valorar lo que todo ello significa y conlleva para cada uno. Siendo, sintiendo… Miles de preguntas y sensaciones, que en el tiempo siempre acontecen.

Hoy es mañana, mañana es hoy, y hoy, es siempre.
El presente es consecuencia de los hechos pasados; por lo tanto, el ahora, es el tiempo para vivir el presente.

Con la consciencia de lo vivido en el pasado.
Olvidarse, sin olvidarse de lo acontecido, es un buen antídoto para seguir y pensar en el presente. El futuro más actual. -Dedicarle tiempo al tiempo-. Sin que eso nos ocupe y despiste; ausente sobre el tiempo actual; el más próximo en ideales, sueños, anhelos…

Olvidarse del pasado. Sin pensar en el futuro. Siendo lo único importante, el ahora. Sin querer decir que el tiempo como tal, no existe. Ninguno hace deba ser obviado. Sencillamente, mirar hacia detrás es dar cabida a la aparición de ciertas frustraciones, por la imposibilidad de poder cambiar o modificar los acontecimientos pasados. La nostálgica y el apego, a la aparición de acontecimientos y emociones, de las que por el propio progreso y avance de la vida no regresarán. -Sufrir y vivir por el recuerdo de los recuerdos-.

Conservando siempre la conciencia de lo pasado, sin que ello implique vivir ó recrearse en el, únicamente tenerlo en consideración. Un referente de orígenes; de dónde provenimos, lo que se ha percibido, sentido y vivido.
Porque los tiempos pasados, como en general las cosas, aun por similares, y repetidas, nunca serán idénticas ahora en tiempo y maneras a las anteriores. Vivencias y sentimientos, inescrutablemente cambiantes.
Sin existir otro momento ideal más que el presente. El tiempo vivido que permanecerá eternamente, imborrable.

El pasado esta delante de cada uno y el futuro detrás. Mirarlo de esta manera da un punto de vista sencillo y realista de lo que tenemos en nuestras manos. Encaminarnos sin dejar nos arrastre el tiempo, absorberlo siempre antes.

Mirar al futuro podría traer inquietudes, dejar relucir preocupaciones; la incertidumbre propia de no saber que nos deparará, no controlarlo. Al poco poder cambiante como para cualquier otra situación de la vida, tenemos otorgado.

Sin continuamente ignorar al presente, sin saltar del presente al pasado, del pasado al futuro, y así sucesivamente, recreándonos en otras épocas. Ignorando Casi de manera exagerada, y por completo al presente. Dificultando vivir cualquier momento plenamente.
Vivir anclados en el pasado o en el futuro definitivamente sólo produce desasosiego y sufrimiento. Inquietud interna que no dejará vivir realmente el tiempo de hoy. Interponiéndose a cualquier deseo y desarrollo, sin permitir integrar de una manera alegre, y natural en la vida, los instantes de ahora.
Una manera de alejar y maltratar un tiempo valioso. El presente irrefutable. Desentrañando radicalmente cada instante sin perder un segundo de las cosas que poder vivir; en la actualidad.

Preguntas verdaderas que radicalmente, a lo real del hoy, hace pensar, sobre la realidad y lo bueno de vivir el presente  ¿Es realmente imposible? ¿Cómo vivirlo?

Nada resulta ser imposible. Difícil probablemente, nadie nunca aseguró las cosas fuesen fáciles, sencillas. Un color de rosa que en la vida es más variopinto. Sin embargo, nada, nada es imposible. Siempre, a pesar de intenciones y pensamientos, que embargan acabamos haciendo frente al presente. Con resultados más positivos y gratos en lo personal a lo supuesto. Rezagando a esos pensamientos refractarios como malas pasadas ante lo desconocido.

Buscar, disfrutar y sentir las cosas cercanas y lo que nos rodea, de la gente que está a nuestro lado. Vivir intensamente por sueños y anhelos, luchando por lo que se quiere, se cree, dándole un sentido a  la existencia y al mundo.
Sin prisas pero sin pausa. Con el único vértigo y desfallecimiento que causado, aparece tras cada segundo aprovechado.

Ya que, con mucha más frecuencia a la deseada, impotente presenciar cuando una pérdida de posibilidades y oportunidades se nos manifiesta, siendo cuando por arte de magia brotan y parece recobrarse las ganas y deseos; ese valor de cada instante, cada pequeña y gran cosa, que está entre nosotros, y a la que antes ni siquiera devoto de nuestra atención. Irrisoriamente, habiéndola menos valorado. Sin que pudiese parecer significase o tuviese significado alguno.
Conscientes pues de su presencia, su deseo y valor que hacen querer aprovechar cada uno de ellos, por pequeños e irrisorios; contemplar el amanecer y atardecer de un día, respirar aire puro, sentir la brisa como saluda, al tocar el cuerpo, un abrazo, una palabra, escribir y expresar, escuchar las campanas de plazas, a pájaros y chiquillos revoloteando… Innumerables son las cosas que hacemos y que pasan desapercibidas, sin darles la verdadera importancia que ellas sostienen para nuestra vida. Aquellas que nos hacen vivir el presente y el futuro, baladíes momentos que para nada no son insignificantes…

Es por tanto el tiempo presente, el hoy, lo que hace único el tiempo. El de Hoy, mañana, siempre… Siempre mejor vivir la vida, en presente, sin dejar de olvidar, avanzando. Estancarse es quedarse en el pasado, mientras andar en hoy.
Un regalo para la vida; cada pasado, un presente único.
Viviendo el momento, antes de que el momento nosviva“-.

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