No voy a callar a mi corazón, ni a caer en la más pura desidia por el silencio. Cada uno es como es, y a veces la mejor manera de hacer las cosas, no es la mejor. ¿A quien no se le quiebra el corazón alguna vez en su vida? Deseo cambiar el silencio por el diálogo, y la desdicha por la alegría, porque también en mí hay un poco de alma perdida. El pasado fue ayer, y el presente es para siempre. Mucho más allá de la eternidad, ahora los dos, cómplices de nuestras vidas somos parte del afecto que nos sostiene fuertes y unidos; «si tu caes, caigo contigo».

Mi corazón se quiebra por segundos. Ven a rescatar mi espíritu y no permitas que me abandone al silencio. ¡De éste alma que se hace añicos, brota optimismo cuando contempla el comienzo de un nuevo día, quien revela una nueva vida con la que forjar mi propia historia!