Tú, alegría; mi otra mitad

Tú, alegría, sabes bien que eres la otra mitad de mi existencia. Elude el hecho de volver a silenciarte, porque no lo voy acatar. A decir verdad; cuando tú te afliges, yo también me aflijo. Mi alma se muestra entera, se siente fuerte y con la ilusión renovada si tengo la ocasión de aferrarme a tu dicha. Después de volver a saber qué es lo que supone sentirme viva y contenta, por más difíciles que sean las circunstancias no voy a resignarme, y tú, no volverás a escaparte. Ven, alegría. Échame una mano para ofrecer un poco de afecto y humor al mundo que esta abatido. Te despierto cada día, y cada día las dos vamos a cambiar la desazón por ilusión. Sola no puedo, no soy capaz de producir tanta armonía. No cejo de comprobar contigo que la vida es tan sólo un momento echo de grandes instantes. A cada ocasión me enseñas que nunca es tarde para volver a sonreír, si así de verdad lo deseo; tu conmigo, y yo contigo. Dichosas las dos por estar vivas.

By | 2016-08-06T09:27:07+00:00 agosto 6th, 2016|Personal|0 Comments

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