3 de enero. Tercer día del año. Ante todo lo que tienes en tu vida, tú, sostienes el pensamiento de que existe una sensación más fuerte de la que ahora experimentas. En contradicción del juicio y menosprecio que ejecutas sin contemplación sobre lo que posees, mantienes activos tus cinco sentidos en todo cuanto percibes.

A medida que consumes las circunstancias, y los días de este estrenado año, te cercioras que no existe absolutamente nada más importante de lo que te sostiene: las personas que te colman de alegría y paz mediante su compañía, la fuerza que te aporta tus propias ganas de vivir, también la fe que te aferra a la esperanza en las personas y las circunstancias. No te flageles más. Desiste de sobrevalorar lo que consideras más importante. Detén a los pensamientos. Tú ya tienes toda la fuerza, la compañía, la fe y la esperanza que necesitas para contentarte sin medida de lo que te concede la vida. Permite a tus emociones envolverse de este mágico y recién estrenado año. Tres de tres sentimientos: fuerza, fe y esperanza. La vida y las experiencias continúan su camino. No te quedes estancado. ¡Avanza, avanza!