Vienen a la mente imágenes y momentos de mi época de baloncesto, ¡ay, tiempos, tiempos aquellos de canastas y juegos de debajo del aro, corriendo por la cancha, de arriba abajo, en posición de defensa, ataque, saques de fondo. ¡Cómo lo disfrutaba al máximo, y cuánta pasión ponía en cada cuarto!
Mi posición natural en la cancha era de «base», y en ocasiones además hacía de «escolta», posiciones que me encantaban desempeñar, aunque la responsabilidad de sacar y repartir el juego a las compañeras del equipo de una manera limpia y ordenada, además del pase certero también suponía una responsabilidad máxima.

El mayor número de partidos lo jugué en la cancha del colegio, en el equipo del colegio de aquella época; del que con sinceridad he de reconocer que recuerdo vagamente, puesto que, al ser uno de los deportes con menos seguidores e inclusive aceptación del público, aún estaba en un tímido proceso de formación, dado el auge que comenzaba a tener el deporte entre las femeninas de un modo oficial iba, pasito a pasito; por aquello de ser las primeras. Al final, casi convertimos aquel grupo de chicas, en las primeras de la zona en dar un paso al frente con la creación del equipo deportivo dentro de las aulas escolares, aparte de participar de un modo directo en deportes de competición.

Nuestros partidos constaban de aficionadas, sin embargo, con la misma ilusión a las jugadoras federadas. En ciertas ocasiones, acudíamos a otros municipios cercanos a competir con otros equipos femeninos. Entre ellos recuerdo que nos enfrentamos a un equipo en Garachico; en la cancha próxima al Convento de las monjas de Clausura; también asistimos a otros campeonatos que sin recordar muy bien si se trataron de alguna fiesta, u otra relación que no logro recordar con total lucidez, aunque sí recuerdo que se organizó en el polideportivo de los aledaños a la «Cofradía de Pescadores» de la Playa de San Marcos. Esa tarde la cancha estaba repleta de gente viendo los partidos que se disputaban; unos sentados en la grada, y, incluso hubo quien se mantuvo sentado en el suelo mientras hubo partido. ¡Disfrutamos entonces de un ambiente increíble!

En aquel entonces, a parte del equipo del colegio, no había más equipos o jugadoras que dedicaran parte del tiempo libre a practicar baloncesto, por lo que yo pasaba largas horas practicando sola los tiros a canasta en el polideportivo que se halla muy cerca de mi casa. Tampoco me importaba mucho estar sola, pues disfrutar del baloncesto me proporcionaba ser la persona más feliz de toda la faz de la tierra. Por otro lado, a mi madre le traía de cabeza con mis trastadas cuando nada más llegar del colegio me escapaba de casa saltando los balcones para no ser descubierta y alcanzar una reprimenda por tener los deberes escolares pendientes. ¡Siempre! Fuera como fuera, siempre, con la pelota de baloncesto a cuestas.

La pasión por el baloncesto era tal, que no se me escapaba ninguno de los partidos que había por la zona. Entonces, como por ahora, no muchos, pero los pocos ¡Cómo me cundían! ¡Cómo me lo pasaba!

El «Club Baloncesto Hércules», el club local, se mantiene en mi memoria con tantos buenos recuerdos. Siempre me llamaba mucho la atención, a pesar de que por entonces casi no jugaban, y parecía que el equipo se estaba retirando de la actividad deportiva: campeonatos, liga, y con el tiempo así mismo fue, aunque nunca supe los motivos, siempre me llenó de pena aquel fin de partidos de la «Hércules».

Con el transcurso del tiempo conocí lo importante que en su día fue el Club para el municipio Icodense, así, como para el propio barrio de la «Hércules». Un ejemplo de la categoría que tenía el club y también de los jugadores como ‘Diego Fajardo’, hoy una figura del baloncesto nacional. Sin duda, una cantera de grandes jugadores.
Una pena que no hubieran continuado creciendo y haciendo grande al equipo, que sin dejar de serlo, por aquel entonces se perdió. Aunque el «Hércules» parece ser con el tiempo ha ido retomando la actividad; creando incluso una escuela para jóvenes. En la actualidad con equipos infantiles, juveniles, que disfrutan y participan de tiempos de baloncesto.

Ir a su cancha, y estar sentada un rato en sus gradas blancas de cemento, era, como recoger deportivamente hablando la energía y la fuerza que los jugadores dejaban en la cancha.
Traspasar aquellas puertas estrechas verde de aluminio, era igual que cuando en las películas, pueden verse las gradas y los vítores de sus seguidores y compañeros en grandes gestas deportivas.

Sin conformarme con eso, y, por si fuera poco, también me divertía y lo pasa extraordinariamente bien viendo el baloncesto por televisión. En mi humilde opinión, La liga ACB era la mejor liga de baloncesto de toda Europa, aún con todo, a la presencia de griegos, Italianos, etcétera…
Aunque tenía mis equipos y jugadores preferidos, Juventud de Badalona, Estudiantes, Tau Vitoria, muchos; así, como entre los jugadores a destacar; los hermanos Jofresa, Nacho Azofra, Thompson, etcétera.

Me encantaba gozarme cualquier partido de baloncesto que pudiera ver por la pequeña pantalla e intentaba por todos los medios no perderme un solo partido.
«Encerrada». Durante la hora y media que duraba el partido, con los dos cuartos que marcaba el viejo reglamento; incomunicada, no quería saber de nada ni de nadie. Era el momento de intentar disfrutar a tope del partido de la jornada, e igualmente si era algún campeonato Internacional o Europeo.
Encuentros que vivía intensamente, tanto que en ocasiones parecía estaba en la cancha, en la grada; con mi bandera, mis aperitivos, millo, otras golosinas; todo lo necesario para pasar un buen rato deportivo.
Cerquita de la pantalla de la televisión, con el volumen alto a conciencia para que dejase colar todo el sonido ambiente de la cancha; saltando, gritando, -diciendo aquello- ¡Árbitro! ¡Personal! ¡Pasos! ¡Antideportiva!
transformaba mi personalidad ante los previos del partido. La hora y media que podía sumarse a ilimitada, por prórrogas, etcétera; todo el tiempo que durase la retransmisión; antes, durante y después, no le perdía el rastro a la programación.

Tanto es así que las olimpiadas de Barcelona’92 las viví con total intensidad. Contagiada de toda sensación, me apetecía estar allí. Sin desmerecer ningún otro, se trató de uno de los encuentros baloncestísticos más emblemáticos de todos los tiempos.
Para mí personalmente se trató del mejor campeonato de entre muchas épocas. Unas Olimpiadas sublimes que están intensas en la memoria, como si fuera ahora; jamás las podré olvidar. El ambiente, el colorido, la camaradería ¡¡Los equipos y los jugadores de diez!!

De lo nacional, el mejor equipo que jamás, antes al actual, en lo personalmente vivido que tuvo España. En lo internacional sin duda el “dream team”, como dice explícitamente su apodo, “equipo de ensueño”. Magníficos e admirados jugadores, ‘Charles Barkley’, ‘Clyde Drexler’, ‘Larry Bird’, ‘Karl Malone’, ‘Kobe Bryant’, y como no, el emblemático ‘Magic Johnson’.

Sin duda, para quienes disfrutábamos el baloncesto, siempre que saltaban a la cancha, era como estar soñando; y así lo dejaban claro con su juego majestuoso.

Los magistrales mates de Charles Barkley, ¡¡el gordo, Barkley!! ¡¡Mi preferido, era mi ídolo de esto del baloncesto! ¡Cómo remachaba los rebotes, escapadas en la canasta! Tanto en Olimpiadas como en su liga americana NBA siempre fascinante. Nunca me faltaba la camisa personalizada del gordo: “un fetichismo por el que me traspasaba energías”.

Charles Barkley

Charles Barkley

Mientras, con toda independencia del fútbol, quién siempre se lleva el protagonismo de todo acto deportivo, no lo fue en aquella ocasión, como sí en otras. Era tanto lo importante del nombre y número de jugadores de la NBA, que cualquiera se resistía a no ver un partido. Era curioso ver a los equipos quedarse en la grada, una vez acabado el suyo propio.
La bancada española daban el toque de grandeza baloncestística. Época que el baloncesto español poco tenía que envidiar al fútbol y como no, hasta a otras épocas baloncestísticas.

Los hermanos ‘Jofresa’, ‘Alberto Herreros’, ‘Villacampa’, ‘Thompson’, ‘Andrés Jiménez’, ‘Nacho Azofra’, ‘Garbajosa’, jugadores otros del ‘Estudiante’, ‘Juventud de Badalona’, ‘Barcelona’, ‘Real Madrid’ como ‘Arvidas Sabonis’ quien, con su inhabitual físico y altura no pasaba desapercibido,
A la española, unidos, cada semana daban espectáculo en la cancha. Con ‘Lolo Sainz’ como entrenador, hombre que me encantaba verlo dirigir equipos, al igual que el singular ‘Aíto García Renéses’, ‘Antonio Díaz’ ponían cada semana en lo alto a liga ACB, como en ‘las Olimpiadas’ a subir al baloncesto español a la cima.
Los mejores tiempos, de grandes resultados deportivos.

Encantada. Disfrutando pues de todos los campeonatos y retransmisiones de baloncesto. Encuentros semanales de la liga ACB, concursos de mates y triples, partidos especiales entre selección de jugadores por fechas navideñas, etcétera, etcétera ¡fantástico!

Con el tiempo, sin saber por qué la principal causa, los partidos fueron desapareciendo de la parrilla televisiva, incluso actualmente, pocos campeonatos son retransmitidos. Sólo en contadas ocasiones; Copas y Campeonatos Europeos. De resto, poco se sabe del transcurrir de la liga ACB.
Antes, en los resultados deportivos reflejaban así igual al fútbol, el resultado del fin de semana. Tiempos pasados.

Sin duda, ba-lon-ces-to, fueron y son 4 palabras de media, mediana y gran altura, que definen un deporte que nunca va a desaparecer, por más o menos retrasmisiones hallan. Siempre un ‘Barkley’, ‘Jofresa’, etc… Siempre aparecerá en un rincón de la pista. La cantera de los equipos sigue ahí, sigilosamente, dando canastas “silenciosas” para cuando un día, a la más mínima, sin hacer mucho ruido, sin que nadie se dé cuenta, igual a como fue desapareciendo de las emisiones y retransmisiones de tele y radio, regresar a las emisiones de oro. Competición que nunca debió desaparecer de las pantallas.

Instantes de baloncesto que bien parecen no haber pasado por los años. Años de vida en los que el marcador de vivencias y experiencias personales, no dejan de contabilizar; mates, triples, pasos, así como alguna que otra falta ¡falta personal! “segundos en zona”.
Quieta, sin moverme en el mismo sitio. Contemplar pasar el tiempo, sin detenerse a nada […] “El cuarto” de éste tiempo, pide un “tiempo muerto”, vivencias sin embargo en recuerdos de sensaciones y emociones.

Cambios en estructuras de equipos. Pensamientos distintos para quienes pueden practicarlo.
Antes, y ahora. Autógrafos de testimonios de vida, recuerdos baloncestísticos de mi vida que nunca tuve ocasión de poder recibir: ‘Jofresa’, ‘Barkley’ ‘Azofra’ ‘Lolo Sainz’. Igual que alguna vestimenta de baloncesto. Un recuerdo de cancha, a cancha que aún permanece en el aire a “mates”.
Revivo con muchísima emoción cada uno de los tiempos de altura y carreras; un corre, corre de momentos en la mente igual a las de los partidos; correr, subir, bajar ¡de un extremo al otro, de la cancha!…

Disfrutando siempre del saber que ba-lon-ces-to, es más que un deporte, una pasión. Una manera disfrutar y vivir la vida, con lo sano de la competición y lo enriquecedor de compartir con los compañeros en pista y la afición. Cada día superando resultados en la cancha del mismo modo que sucede en la vida. Reboto, defendiendo, ataco, encesto, y me alzo con la victoria de este partido del recuerdo, y sin duda alguna de mi presente.