Pliegue a pliegue

Cuantas más veces pongo a mi capacidad intelectual al límite de su volumen, no logro que me quede grabada en la memoria el número de veces que me he fijado en las arrugas, y en las manchas de tu rostro dulce, e inclusive de tus manos marcadas por el esfuerzo realizado con el paso del tiempo. El pelo se te ha vuelto blanco por los años, ya, no puedes andar con celeridad, sin embargo, aún tienes la agilidad suficiente para caminar lentamente; a tu ritmo pausado. De la misma manera, han sido muchas más las ocasiones en las que he llegado a pensar que lo único que es capaz de arrugar los años, es la piel, y, exclusivamente la piel. Son infinidad de veces las que te miro embobada por la muestra de fortaleza que emanas por la vida a cuantos estamos muy próximos a ti. Por un momento, siento que es mi corazón quien se frunce delante de tus ojos profundos quienes me miran al mismo tiempo que me hacen cómplices de nuestra compañía. No soy capaz de describirte lo que significa el hecho de verte respirar a cualquier hora del día, y también de percibir que tu débil corazón aún no tiene mermada las ganas por vivir, y la convicción de la fe que pones en el mundo. Conmueves a mi estado de ánimo con la enorme alegría que ofreces con tu eterna sonrisa a las personas que quieres en aquellos momentos difíciles que vivimos, y donde es agotador el lapso de tiempo en donde hay que mantener la serenidad.

Con la lección de vida tan grande que me has ofrecido, ahora sé que, si mantengo perseverante el deseo de mi corazón, los años únicamente arrugarán a mi piel, y no a mi estado afectivo. El tiempo pasará de un periodo a otro, y sin embargo, no será el encargado de envejecer mi espíritu a pesar que en alguna ocasión en el tiempo, el cuerpo se pueda sentir hecho trizas de dolor por esta avería, la cual, me acompaña a cada ciclo de mi existencia, asimismo, la melancolía se presente sin avisar, o inclusive surja un hecho ingrato que me produzca pliegues en la piel.
Me sentiré fuerte y animada con el transcurso de los abriles. A cada amanecer, le agasajaré con una sonrisa cariñosa, igual que la que tú me ofreces cuando despierta el día. Al caer la tarde, te haré eternamente partícipe de mi constante gozo, con la cual, me llevaré a los años a mi terreno emocional; de la misma manera que tú me haces partícipe de lo que sientes a cada rato. De este modo, la dermis se impregnará de vida, a la vez que comenzará a sentirse joven con el transcurso del tiempo, y sin que nazca ni un solo pliegue por la piel de este cuerpo un tanto averiado, empero, absolutamente […]

By | 2017-08-21T18:15:02+00:00 agosto 21st, 2017|RFR (Reflexiones, frases y rebumbio)|3 Comments

El lamento, viaje del recuerdo

Hablar de la memoria, los recuerdos es hacer un viaje por instantáneas de lo vivido que sólo quedan y se reviven desde ahí; desde lo más puro, sincero y emotivo que es la memoria. Recuerdos del alma, alojados en la más pura conciencia de la inconsciencia… Lamento hecho gritos de recuerdos, y lamentos.

Tiempos intensamente vividos, y sentidos, que tan guardados dentro del corazón al florecer asaltan en flases desde el recuerdo inolvidables cada uno de ellos ponen los pelos de punta,

Recuerdos que activan todos los sentidos; espinas que aparecen en el corazón por pensar las veces que alguna vez hiciera no hubiera estado a la altura; tu altura.

Queriendo volver atrás, pensando en que puede haber un resquicio de oportunidad en apañar aquel instante. Verte sonreír, decir lo bien que lo pasas, lo que te gusta estar aquí… Sin perderte… Porque perderte, sentirte lejos, duele. Ver cómo te alejas, cómo te has alejado, cómo la vida nos ha distanciado; duele, hace al corazón gritar, haciendo de recuerdos, lamentos…

Queriendo tener la oportunidad de apañar, verte un instante, sentirte así aquel tiempo anterior, hablarte, contarte cada cosa de cada fantasía imaginada, enfadarte, acompañarnos en las aventuras de las cosas diarias, las locuras que podemos vivir y vivíamos de cada día…

Quiero poder decirte, cuánto te quiero… Desde la distancia, estés donde estés, no sabiendo dónde puedes encontrarte hoy, ahora. Perdiendo casi la pista de ti, de tus cosas, tus amigos, tu piel, tu cara siempre sonriente, la belleza de tu corazón, tus reprimendas… Eso y más, las cosas que juntos hemos aprendido a vivir, a experimentar cada uno a su modo ¡¡Siempre juntos!!… Tú, una parte de mí. Cómplices de una simple mirada. Una risa delatora…

Quiero, todo eso y más, porque ya no te tengo. Sabiendo que ya no estás. Sin saber si algún día regresarás, por remoto que sea, aún en la distancia, busco un atisbo de sentirte un pelín más cerca, aprovecho para pedirte perdón por si no supe estar a la altura de ti, de esos momentos que tanto de tí, tú, entregaste… Tenerte ha sido eternamente tener vida cerca, en mi vida… Porque sé, ya no te tengo, ya no estás, aún estando, no estás… Desconozco si algún día aunque sea desde la distancia, vendrás, te sentarás… Aquí juntos, así cuando de verdad estabas. Cómplices, siempre juntos, delantanto nuestras cosas.

Lamentos de vida, que terminan reluciendo en la vida. Cerca quedan gestos y caras muestras de tus palabras, tus aficiones que permanecen en la retina del subconsciente. La pena de no tenerte cerca, aunque puedas estarlo, hoy, ya no te siento así, en tiempos de siempre…

Recuerdos en palabras que no se si expresan lo que te echo de menos. Buscándote en cada gesto, cada movimiento, cada foto, cada imagen que asalta cada segundo a […]

By | 2017-06-19T19:26:10+00:00 mayo 22nd, 2012|Mundo visual | acústico|8 Comments

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