Caer y Levantar… La Vida es Movimiento

Caer y levantar. Tropezar y seguir la andadura. Lágrimas que caen al suelo, y mirarlas así fuesen charcos de lluvia alegre. Por cada caída, una nueva puesta en pie. Sin derrotas ni malas impresiones. Equivocado si se cree que al caer las cosas pasan y no influyen si afectan, si se queda en el frío suelo, sin levantar y seguir intentándolo…

Aprendiz, hay que aceptar que las equivocaciones están, y que en la vida hay que levantarse cada vez que se cae, y que el único precipicio por el que se puede desaparecer y destruir, es por aquel que aparece en la mente.
Aproximarse al borde y dejar que caigan únicamente los pensamientos que impiden avanzar con soltura e ilusión, y apartarse de él, es la táctica para continuar la andadura de cada instante sin pasar y caer al precipicio.

En predisposición de levantarse inmediatamente cuando se cae; sin dar lugar, ni tiempo si quiera a que el golpe retumbe. Así también al caer las lágrimas al suelo, observarlas y ver el charco desde el reflejo emocionado de su sonrisa por peculiar lagrimeo.

Movimiento siempre es propenso de tropiezos; ‘quién no se mueve’, ‘quién no hace’, ‘quién no dice’; no tiene lugar a caerse, equivocarse, romper y malinterpretar nada.
Es más fácil, cómodo y sencillo ver las cosas venir. Sin que suponga atrevimiento alguno  involucrarse y meterse, aún con cierto descaro en las actividades y el movimiento de la vida, ya que además, vale la pena correr el riesgo de caerse… Ya que a palabras sabias, de los más sabios; -del suelo para abajo no se pasa-.

Ver a través del precipicio del tiempo a los sentidos dislocarse, y los sentimientos evaporarse.  Con la confianza de la capacidad de desdoblamiento, así de querer y poder, tumbando cualquier situación adversa que se ponga al paso, hace no se de gran importancia a la respuesta para las maneras y motivos en qué levantar y que aportan mayor fortaleza. Sin ‘porqués’ ni ‘cómos’.  Sin que tampoco preocupen en demasía el tiempo invertido en las cosas y situaciones que no aportan nada para crecer personalmente.
Es ésa una luz que no alumbra ningún sendero, ni conlleva a ningún precipicio para salvarlo. Tropezar en piedras que lo más que hacen es retrasar la llegada al objetivo; seguir el sentido de la vida; propiciando coscorrones innecesarios.

Aún desde el suelo, levantarse con una sonrisa. Perdonar sonriendo, hablar sonriendo, tropezar con arte y alegría. Mirar al cielo y volar, porque si nos desinflamos al caer, se desperdiga el sentir de lo que supone la vida; amigos, familia, diversión, trabajo… Las cosas por las que se bregan constantemente en ésa loca vorágine que atrapa al segundo y por la que sin querer, muchas veces se está en el suelo caído, desde ése frío suelo, con idéntico ímpetu al momento de caer, levantar y andar…  Solo […]

By | 2017-06-19T19:26:07+00:00 Octubre 6th, 2012|Opinión bloguera|3 Comments

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