Hambriento de ti

Ahora puedo confesarte amor que tengo el corazón hambriento de ti. Cuántas veces no nos ha jugado una mala pasada a ambos este estado de ánimo tan intenso que experimentamos, y por el que sencillamente nos dejamos llevar hasta el punto más elevado del estado placentero de nuestra exaltación emocional. Por nada del mundo quiero que te vayas. Mientras nos contamos nuestras vicisitudes dispongo de la ocasión perfecta para decirte sin ningún tipo de excusas lo que te adoro, a la vez que compruebo el tiempo que resta para saciar de nuevo el hambre que tengo de ti.

Un día de hace ya un tiempo, la vida me enseñó a apreciar el valor de aquello verdaderamente importante para mi existencia: Las personas que conforman esa parte significativa para mi vida, y a quienes quiero sin ningún tipo de condición. Aunque no te lo creas, tú eres uno de estos seres por quienes yo daría todo cuanto soy. De igual modo, sé, que a pesar de las muchas veces que te muestras infranqueable, tú también experimentas idénticas emociones por mí. Deja de hacerte el duro, ni tampoco hagamos esperar más a nuestro apetito ardiente. He de confesarte que de vez en cuando cierro los ojos y me imagino que aun continúo sintiendo tu respiración muy cerca de la mía, y sin que nada nos haya podido distanciar.

En aquel tiempo, creí que te había perdido entre tanto que mi corazón se moría de hambre por tu sonrisa saltarina, por tu mirada inigualable a la vez que atractiva, y también por el calor de tus palabras siempre afectuosas. Cada uno de los días de mi existencia recordaré aquel día que tuve la fortuna de encontrarte por primera vez, y nunca olvidaré los instantes de nuestra historia pese a que nuestro estado de ánimo reaparezca para darnos un repaso emocional. Tanto tú como también yo, somos conscientes de que únicamente disponemos de esta vida y por tanto no podemos perdernos en nimiedades. Si no saciamos este apetito por vivir el hoy, y el ahora, nos quedaremos otra vez los dos hambrientos. Seamos de nuevo fieles a nosotros mismos, y caigamos una vez más rendidos en nuestros brazos, náufragos en un mar de afecto los dos.

By | 2017-07-21T20:17:43+00:00 noviembre 23rd, 2016|Personal|0 Comments

Momentos obvios. Instantes únicos

¿Por qué si es tan incuestionable lo que significa en nuestro bienestar «correr», «cantar», «reír», «soñar», «querer», «desayunar acompañados» «salir de paseo» y «contar historias» lo relegamos a lo más insignificante?

Si somos plenamente conscientes ¿Por qué dejamos de lado nuestra felicidad? ¿Por qué no compartimos hasta lo más cotidiano? El corazón no puede darse el lujo de sentir a la tristeza ni a la más pura soledad por ese caparazón que evita cualquier contacto. Es tan obvia la alegría que minimizamos cuando no disfrutamos de cada momento de la vida. Lo más sensacional sería exponer nuestra dicha a su máxima potencia al compartir. ¿Por qué tanto sin sentido? ¿Por qué perder la explosión de vida que sentimos mientras nos damos los dos parte de nosotros mismos? ¿Por qué, por qué?

By | 2015-12-10T11:10:10+00:00 diciembre 10th, 2015|Personal|0 Comments

La distancia… no es olvido

Aún no término por comprender, porqué, todo el mundo se empeña en decir, que la distancia hace el olvido. Y no lo comprendo porque tengo razones para ello.
Razones que no son quizás tan racionales, pero que me valen suficientemente para no comprender porque todo el mundo se empeña en este aspecto.

Y no hay distancia, porque a pesar de que existe, nunca he llegado a sentir la lejanía por aquellos quienes me importan, y verdaderamente he de reconocer que hay distancia de por medio. Ciertamente, la distancia es circunstancial y limita, pero no condiciona.
Si el afecto que siento es verdadero, si la comunicación que tenemos es real, no hay distancias, ni tiempos, ni formas en el mundo que hagan que pueda olvidar a nadie.

Razones que quizás la razón no entiende, porque su raciocinio es limitado, pero que por el contrario, el corazón entiende y comparte, ya que de no entender el corazón ciertamente en la distancia hubiera olvido.

Y por ello. No recrimino a quién puede olvidar por un momento determinado a quién dice que le importa. Ahora. Insisto, y no comprendo cómo seguimos empeñados en hacer que la distancia sea la excusa perfecta para hacer distancia de la distancia, e incomunicación de un afecto irreal.

Racionalidad, y sentimientos. Se unen en mí parecer, y por lo que sigo empeñada en decir, que todo es circunstancial, y que la distancia, nunca, hace que me olvides de quienes me importan. El deseo de disfrutar de ellos, hace que busque cualquier excusa para que la distancia sea un “espejismo” y la realidad de una cercanía eterna.

 

By | 2015-07-12T22:54:16+00:00 julio 12th, 2015|Opinión bloguera|0 Comments

La emoción del despertar, al deseo de lo vivido

Nunca tuve el corazón con más cabeza, con más cordura y cobertura. Pintado de un sólo elemento que es la emoción de lo vivido. Colgado de un hilo y remendado, pero vivo.

Así, he visto amanecer de otra manera. Maravillada de las maravillas de lo que se puede llegar a sentir cuando la sinceridad y el corazón hablan.
Afortunada por haber sido elegida para vivir este momento de la vida, junto al profundo deseo de la amistad; me queda el corazón como anillo al dedo…

Aunque el remiendo no deje de ser un remiendo, aquí sigo viva, con ganas y con el deseo de seguir, compartiendo enteros de éste corazón que sólo quiere emocionarse. Compartir la vida.
Con corazón y cabeza, sin prisas y sin miedos, una puntada de emoción que le da la cobertura perfecta al corazón, y a la razón, y que pinta un día perfecto.

La emoción de haberlo visto nacer, y con la fortuna de poder elegir dónde y con quién vivirlo; “Ser la elegida“.
Sin complejos y sin miedos, con la cordura de no estar bien de la cabeza, pero bien del corazón vivo, lo pondré a máximo rendimiento para que se maraville de las cosas que me rodean, y así pille toda la emoción de la que gente que quiero; ¡Tú!

Y afortunada, viviré intensamente cada uno de los momentos que la razón y el corazón se pespuntee de momentos compartidos que siempre son los inolvidables e irrepetibles. los que juntos vivimos y con tu mano tendida, viviremos.

Días remendados, pero días profundos, sentidos, emotivos, y vividos. Días para ponerle alma y corazón. Desde el deseo de compartir. Ver amanecer la maravilla de la amistad.

A mis amigos, gracias 😉 ¡¡¡Les quiero!!!

By | 2015-09-27T09:25:45+00:00 agosto 25th, 2013|Personal|3 Comments

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