El brillo del amanecer

El cielo se viste de amarillo, además, el aire, aunque se muestra tímido se cuela en mi cuerpo para que no se quedé inmóvil la percepción de admiración, y también de alborozo que aprecio a través de los sentidos en mi interior al descubrir tanta perfección de la naturaleza. Avanzo con paso firme hasta mi destino, y mientras que alzo la vista al cielo, exclamo: «¡Es increíble como por arte de magia es capaz de nacer tanta belleza en el universo! ¿A quién se le antoja perderse este espectáculo a primeras horas del día?». Inclino la cabeza contenta y estremecida por poseer la dicha de contemplar de nuevo el brillo del amanecer, que no es más que la luz de la vida, y el motor del mundo que habito, cuando de pronto, un aire gélido me retorna nuevamente hasta el infinito de mi existencia, y el color cálido del firmamento me provee del entusiasmo que preciso para abrigar a mi alma en el nuevo día.

Una vez más, el cielo se acicala solemne, mientras que yo dichosa no dejo de gozar cada instante, el cual vivo en este mundo por donde avanzo firme hasta mi propio destino con la vista clavada en ti, además de mi corazón nervioso al mismo tiempo que conmovido por la incalculable belleza que desprendes tú también, igual que lo hace el sol en el momento en que lo avisto a escasos metros de mi cuerpo.

El cielo de nuevo se atavía protocolario de amarillo, y nosotros dos no le perdemos de vista, dichosos de tener el privilegio de disponer de él entre tus manos, e inclusive en las mías como si fuese de nuestra propiedad. Permanecemos tan embelesados por este instante tan apasionante que nuevamente hoy haremos el camino al unísono, y trazaremos nuestro destino con la misma energía que ahora nos recorre por el cuerpo al ver aparecer la luz del día.

By | 2017-07-11T08:35:49+00:00 Julio 11th, 2017|RFR (Reflexiones, frases y rebumbio)|4 Comments

Aspira el aire

Escribes en el aire y le quitas la respiración a los pensamientos.

Sacudes el corazón de un modo brutal, y a toda prisa, se contonea la risa, la canción y la poesía, del mismo modo los pingüinos se columpian en el océano.

Sabes que las anécdotas que escribes no van a llegar tarde ni van a estar arrojadas al olvido. Escribir lo que vives es la manera más extraordinaria de mantener la llama del recuerdo y de tu alma en la atmósfera. Aspira siempre el aire y averiguarás quién es el dueño de los pensamientos.

By | 2015-12-02T09:46:05+00:00 Diciembre 2nd, 2015|Personal|0 Comments

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