Sonríe. Ha amanecido, y el sol también se despereza. Tan solo por abrir los ojos y comprobar que tu corazón sigue latiendo, cuentas con motivos suficientes para sonreír y mostrarte optimista, aquí y ahora. Encara tus circunstancias con la misma intensidad que la vida te regala una nueva jornada rebosante de energía. ¿Vas a continuar dando rienda suelta a tu apatía? ¡Despierta de tu letargo! ¡Sonríe, sonríe, sonríe! Empuja a tu tristeza al abismo de la dicha, y comprobarás lo que supone para tu corazón habitar contento.