No temo porque algunos de los miedos que soñé anoche me atrapen por un segundo, ahora ya despierta. Aunque algunos de esos miedos en algún instante de hoy puedan hacerse realidad en hechos o situaciones, los voy a enfocar y afrontar con los sueños que animan a soñar.

No hay nada más real y efectivo para paralizar al miedo que afrontarlo con la fuerza de lo que siento, de lo que creo, y de lo que sueño.

Tras la noche vivida, hoy la fuerza, la valentía, y los deseos de superación harán que viva sin miedos. Miraré cada instante valiente, y con ganas. Seré realista, y confirmaré que el miedo quiere su punto del día, pero no se lo daré, al menos no se lo pondré sencillo.

A​sí lo ​siento y así lo ​voy hacer. ​Fuera miedos e inseguridades. ​Fuera de mis hombros aquello que puedan decir o ​pensar. Mientras sepa quién ​soy, a dónde ​quiero llegar, y de dónde vengo, los miedos no son sólo más que sentimientos que buscan que no cumpla mis sueños, y eso he de afrontarlo y mirarlo con los sueños y los instantes que vivo, porque sin miedos no hay nada que me pese en los hombros y puedo caminar ligera.