Sin ponerle olvido a lo vivido, sin olvidar que el olvido es el principio de lo que he vivido, voy a ponerle los mejores recuerdos, y la mejor experiencia para no olvidar ni una pizca de lo que he podido sentir a lo largo de cada día de los días con todo lo vivido.

A hoy, voy a ponerle la mejor intención, y la mayor atención, para abrazarlo todo, y sentirlo en carne viva, darle la licencia para que me queme el alma, para así nunca ponerle olvido a lo vivido, y sentir a lo largo de cada día, que hoy, fue único, y que siempre estará presente en mi; imborrable, perpetuo.

Recuerdos que son experiencias vividas bajo el deseo de la ilusión, la fe, la esperanza, la alegría, la soledad, la generosidad, la honestidad, el dolor, la sensibilidad… Vivencias que se convierten en experiencias, las cuales si queman en el alma, hablan de la verdad de lo vivido, el sentimiento más profundo y verdadero de lo que he podido sentir a lo largo de ése instante de vivencia convertido en experiencia…

Sin permitirme olvidar ni una pizca de lo vivido, sin permitirme despistar un segundo en lo que viviré hoy, me voy abrazar y aferrar a quienes quiero con toda el alma, y a reafirmarles esa licencia con la que ya cuentan para quemarme el alma de vida.

Así, no dejo que el olvido me abrace de ningún modo.