Los Parques, la diversión de estar entre juegos y ocio. Horas de diversión, desconexión, de pasar vértigo, de risas;  de tirar a dar, de hacer ejercicio. Eso es lo que estos días con las clases en descanso por fiestas navideñas, como allá por verano, o por otras fiestas grandes se puede disfrutar, de pasar tiempo entre amigos, y familia.

Los “Parques de Atracciones”, el “Parque Infantil y Juvenil de Tenerife” (Pit) en las explanadas tanto del Puerto de la Cruz, como de Santa Cruz, así como la “Pista de hielo” en la Plaza de Europa por segundo año consecutivo, son durante este mes de diciembre y enero, los sitios preferidos donde pasar parte del tiempo. Enclaves antiguos donde antiguamente corrían cargas extensas de alimentos y bebidas, hoy corriendo ríos de risas, ilusión y diversión. El complejo de exposiciones, y actividades variadas convertido en un mundo de juegos de múltiples actividades. La plaza de paseo y relajación, tomada en parte para deslizar el cuerpo.

Pienso e imagino como si estuviera allí entre tanta algarabía.

Sin importar qué pensarán, con el ánimo de sentirme presente, lo veo por prensa y me cuesta recordar el día de feria a la que fui, hace tantos años de eso que los recuerdos son vagos, no así las ganas de volver de entre rulot y rulot, entre gentes y boletos, padres, niños y abuelos, pasar un ratillo. Ver cómo todos pendientes del boleto por cantar, para ver el premio que toca y sí ha habido suerte, mientras por todo el recinto ferial retumban cánticos típicos.

Y mira la chochona, qué guapa la chochona!
¡Qué rica la Chochona, me gusta la Chochona!-
Qué bonito, que alboroto!… ¡Otro perrito piloto!-

El Pit y la pista de hielo, ya me quedan lejos, un poco helada si me dejan, impensable hace años una pista de hielo; estas sí no he podido verlas in-situ, aunque igualmente imagino.
Pienso como mientras unos corren de un lado a otro, no se pierden una actividad, los padres y abuelos miran, disfrutan tanto como los más pequeños, y es que, aún en algunas, con edades determinadas por tamaño y seguridad, no dejan de ser desde fuera sentidas, esa sensación de vértigo que muchas tienen.

La famosa noria convertida en un maravilloso mirador improvisado de la ciudad. Su ubicación y altura ofrecen unas perspectivas de las ciudades espectaculares. Los cochitos chocones, con los piques por ver quién choca primero, las tómbolas con los muñecos de toda la vida, recordando a la chochona, e incluso Macario, Rockefeller, así como la inexcusable casa del terror con la impresión que da lo inesperado, son algunas de las atracciones que se plantan inexcusablemente durante estas semanas navideñas, en las ciudades y recintos, así como en otros momentos del año.

Disfrutando desde la imaginación de este tiempo de diversión; de imaginar cómo hacer diana, pasar miedo, pegar golpe contra la pista, tirar en tirolina, entre otros, se está produciendo en estos momentos en alguna parte de la explanada de la feria, en el interior del recinto ferial, o de la propia pista de hielo; un patinazo a destiempo, y ¡plas! al suelo.
Momentos y tiempos en los que los boletos para ver que toca, es lo deseado.

¡Toma moreno! Por la derecha, por la izquierda, esquivando el suelo, volando desde lo alto de una montaña imaginaria.
Estar y compartir con amigos y familia un ratito de diversión de tiempo navideño que quedan en la memoria por siempre.