Ciertamente nunca es tarde para empezar, cuando la dicha es buena. Y nunca es tarde para pedir perdón, si se ha hecho alguna cosa que daña los sentimientos y el corazón a quién le haces receptor de tu desdicha, más que de tu cariño.
Reconocer el error, y recuperar el tiempo que haya perdido. No dejar para mañana nada de lo que pueda hacer hoy. La salida está en el camino de hoy. Mañana puede ser tarde.

Una dicha poder buscar en el corazón tanta dicha con ésa persona con la que siempre había soñado crecer, y construir un mundo más justo y humano. Momentos de sueños compartidos, y con los que engrandecieron el cariño, y los sueños. Sentimientos de afecto mutuos.

Reconocer el error… Nunca es tarde, cuando la dicha es buena… Nunca es tarde para pedir perdón, porque el afecto no conoce ni leyes, ni formas. Una suerte poder vivir y sentir la posibilidad de rectificar y también, en pedir perdón.

Aún perdiendo la noción para la salida de este embrollo, el corazón no conoce de leyes, ni formas, y siempre termina encontrando la salida más próxima; la verdad del sentimiento, y del cariño, que hacen para siempre, eternamente, un sentimiento de afecto verdadero; en un camino verdadero. Libres. Sólo con los obstáculos que ambos lanzaremos al camino.
Sólo habré de reconocer la equivocación, y por tanto, la injusta desdicha.

Para pedir perdón, nunca es tarde. Porque nunca es tarde para recomenzar el camino con la persona por la que siento un afecto puro, sencillo, pero un afecto que sorprende y que hace grande al corazón.