Tengo tantas razones para vivir, que me doy cuenta que no tenía ninguna razón para estar distraída.
Tengo el corazón tan contento de tener el afecto de la gente que quiero, y sé que me quiere, que esa es la razón que hace que el corazón gire contento, agradecido y alegre.

Tengo tantas razones, que me doy cuenta que estar distraído es una pérdida de momentos que llenan el corazón de vida.

Así, con el corazón contento y lleno de razones para vivir, agradecida e ilusionada, abro como un niño los ojos; que ya, no se me escapa nada. Así tú, no dejes de hacer lo mismo, y comprueba por ti mismo lo diferente que gira tu corazón.

Razones para vivir que si estamos distraídos, son invisibles.