Dejo el corazón detrás para que tú  querido amigo lo encuentres y lo recompongas, como sólo tú sabes hacerlo, en los instantes aquellos en los que llego a perder el norte de mis pensamientos, y donde mi corazón también se desquebraja por momentos.

Hoy vuelves a brillar del mismo modo que reluce el sol. Yo, vuelvo a dejar detrás a mis pensamientos y a mi humilde corazón si de ello depende que tú querido amigo me encuentres y me recompongas estas emociones que viven un tanto destartaladas en mi interior. Vuelvo a tomar consciencia de mi posición original.