No son últimamente pocas el número de leyes y normativas que vienen aprobándose, sobre una ley u otra. Y puedo asegurar que si algunas son o me resultan interesantes no deja de sorprender tal revuelo legislativo.

De una acostumbrada sociedad liberal a la que creemos y de la que presumir, a intolerante y privativa. Con corta trayectoria de una a otra.
Son pocos los actos no penalizados. Llegará un momento donde la regularización será una acción generalizada. Privatización en lo social y personal.

Planteamiento más en lo que “intranquiliza”, pensando, en que algún día generaciones inmediatas serán quienes releven y den continuidad a las actuales.
Con potestad a recriminar cuantas cosas indicamos no eran correctas y sin embargo hicimos, no eran éticas y transigimos  (…)

Restando todavía para cumplir el año, se reabre un debate del que creía superado, para la consiguiente reforma legislativa. Por ejemplo: La Ley anti tabaco. (Causante en parte del revuelo)
Polémica asegurada desde su primera aparición. Protagonizando división, murmullos y encrespamientos entre partidarios y contrarios al manifestarse; ocupando minutos donde contrastar posturas. Creación de consultas populares e invenciones inverosímiles.
Lo que eran las medidas ideales, ahora sujetas a interpretaciones…
Sea como sea. El fumador pasivo, seguirá siéndolo.

Desde cualquier perspectiva política y social, patente a la contradicción ideológica, nada tiene que ver para legislar un Estado.
Sino en los hechos restrictivos, sujetos a posibles interpretaciones, sí, en la cantidad y número de castigos.

Echando el resto como pequeñas pinceladas a este revuelo incomprensible entre tantos reajustes, a otras de carácter municipal y estatal.

¿Serán las leyes prohibitivas las soluciones definitivas para no sólo tener una sociedad sana, limpia, silenciosa, respetuosa, y, cómo no, más libre? ¿Dónde queda aquí la humanidad?
¿Valiosas leyes normativas como perfectas excusas de camuflaje a la creación de “mini campos de batallas y guerrillas sociales“, en respuesta a tanta ley sancionadora?

Estando ante la mayor manía persecutoria de aprobación de número de leyes y normativas la confusión y perplejidad ahonda: Lo legal debe ser rea probado y lo no legalizado revisado.

Concluyendo, tenemos un futuro aún al que pulir; mientras no despistarnos del presente.