No tiene importancia si no te apetece pronunciar una sola palabra. Tu silencio es tan expresivo como la llama del fuego que quema, sin que apenas haga el mínimo sonido. A pesar de tanto silencio que te ausenta y te distancia, yo percibo que te mantienes ahí, franca a lo que te estremece.

            Siempre prefiero verte. A pesar de no querer decirme nada, tu silencio me muestra con total intensidad, cada una de tus emociones, igual a aquellas veces que me susurras tantas y tantas experiencias. Por tal razón, para mí contribuye a la chispa de la llama de nuestro afecto. No te preocupes por el silencio, mañana no pararemos de charlar.