¿Por qué de verdad, si hay posibilidades de ser sinceros de decir lo que se cree y se piensa no se es ni se hace? Como suele decirse, ser sinceros de pleno.

¿Por qué dices que entiendes la situación que por fuerza y de orden superior complica el poder vernos e ir a tomar un café, ir al cine, de paseo?… ¿Por qué dices que aceptas que no comparta tus pensamientos, e incluso tu forma de ver y afrontar la vida; ver el vaso lleno, o medio vacío, con el pensamiento más o menos positivo ante la vida y a la hora de la verdad te enfadas, molestas, te sientes incluso ofensivo la manera personal de entender y ver las cosas?… ¿Por qué dices hoy que estaremos juntos; desde el cariño y el afecto que ofrece el cariño y los sentimientos más sinceros y puro, y sin embargo, mañana, cambias de postura como –donde dije, digo; digo, diego, y sin mediar palabra, sin entender el porqué, ya entonces no te apetece estemos ni compartamos más nada juntos; sin hablar, ni ver?… ¿Por qué crees fervientemente que sólo seré yo quien hoy, siempre sí pueda pedirte un vaso de agua, alcances tu mano; pero no crees de ninguna manera que puedes ser tú quién mañana necesites que alguien apague tu sed, te ofrezca su mano?… ¿Por qué dices que entiendes la situación y lo que ocurre, pero tu desinterés y silencio no coincide en lo más mínimo con lo que has manifestado, sin dar señales de vida, casi como quien se esconde, o no quiere aceptar la realidad poco festiva?… ¿Por qué dices que no te crea impedimentos cualquier hecho, o ayudar a otras personas, cuando sabes y piensas en el fondo que las molestias y la desgana para hacerlo son la realidad?… ¿Por qué dices que entiendes cuando no se puede salir, entrar, desplazar, ir o venir, que no hay problema alguno, y tu ceño fruncido demuestra todo lo contrario?… ¿Por qué no subes, bajas, das la mano, buscas apoyo, das una sonrisa, u ofreces tu ayuda, ser tu mismo, cuando dijiste lo harías y serías?… ¿Por qué dices que no te irás, pase lo que pase, siempre compartiendo de la mano, como buenos amigos, hermanos, vecinos, allegados esos momentos buenos y malos, y luego sin tiempo, a falta de tener tiempo para abrir la boca y decir que lo dejes, te escabulles?… ¿…? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?…

¡¡Porqué son tantas cosas, que!!… ¿por qué no se logran descifrar?

Quizás porque el hecho de no corresponder realmente sale desde el profundo egoísmo que acecha en el interior; Sólo desde el hecho de mirar por uno mismo; dónde se quiere y cuando se quiere, para beneficio y bienestar personal. Siempre estar y quedar por encima de los demás, ser beneficiado. Al dejar la zancadilla casi sin querer para ser el mejor parado en cualquier situación. Incluso por propia inseguridad aprovechar cualquier oportunidad para destacar y dejar ver que se es mejor persona, más implicada, con mejor corazón, más sincera… Digamos que ser el verdadero rey de la fiesta. Sin dejar de ser el protagonista desde cualquier aspecto. Nada que no venga de los propios deseos y decisiones personales. A sabiendas de la necesidad de quien porqué luego se pegunta al comprobar tu comportamiento, se ve en la necesidad de buscarte, te necesita, y busca compañía…

Ya que en realidad auné pueden haber muchos porqué, verdaderamente, sí se sabe desde dónde nace y radica tal sentimiento y pensamiento individualista.
Poco creíble seria pensar y creer que nadie sabe ni por qué lo hace, lo piensa o lo siente.
Así el propio origen de la vida, los comportamientos y sentimientos tienen su origen aún más sencillo e individualizado, que todo de cuanto se pretende rodear; y tantos porqué, no todos los porqués entre los porqués, no son menos.

El porqué de muchas cosas guarda el secreto más personal para cuando no queremos ponernos en los zapatos de los demás. Porque realmente la realidad está en que no queremos, no nos apetece de manera real, decir y ser sinceros. No esconder los miedos y las inseguridades de decir y hacer lo que creemos. Porque la sociedad, los adultos, acomplejan y complican las cosas.

Equivocadas ante actitudes y comportamientos que nos pueden explotar más cerca de lo que se puede creer.
Nadie está por más que lo crea, exento de nada. Es inexistente el poder para saber lo que realmente puede pasar en cualquier instante de hoy, mañana; ni siquiera del presente más actual se escapa entre los dedos. Aunque se crea se controla, es grande la equivocación. La vulnerabilidad así las propias limitaciones de los seres humanos no permiten que nadie incluso quien cree que sí tiene la capacidad para controlar, aún sí pueda hacerlo, no sea en su totalidad. No un control en el futuro propio o ajeno.

La mejor respuesta, ante tantos porqués, no preguntar, actuar. Decir y ser sinceros, aceptar y ver la realidad de los demás así si pudiera ser la propia.

Aceptar que tienes una forma de ver la vida con el vaso medio lleno, o vació. Que no la facilidad de desplazamiento es evidente. Sin dejar de decir ni hacer hoy, ni mañana a lo que ayer dijiste todo lo contrario. Ayudar y ofrecer la mano, como cuando alguna vez se dijo, y se piensa, todo lo contrario a lo que decides hoy, puedes necesitar mañana. No juzgar por lo que ves, sino interesarte por la verdadera realidad… Intenta entender, sin preguntar por qué, ponte y piensa. Actúa y habla así tú fueses quien estuviera dentro. Al otro lado. ¿Por qué? Porque al final resulta lo más humano, sencillo, sincero. Y real.

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