Dejas escapar el presente, mientras te regocijas en las miradas y las palabras de ayer. Dedicas gran parte de tu vida a planificarte en base a lo que oyes, a lo que dicen y a lo que ves. No te das cuenta que lo mejor es hacer caso omiso a lo que murmuren y aprovechar lo de ahora: lo que está sucediendo es en realidad importante.

            Rodéate de las personas de  quienes puedes aprender sus aptitudes. Escucha los consejos de quienes conocen de lo que hablan. Deja escapar lo que no te origina nada positivo, y aplícate en todo aquello que reporta satisfacción y bienestar en tu vida. Dedícate simplemente a vivir.