Cada noche cuando pienso en tí, veo las estrellas sin apenas ver el esplendor del cielo. Me gustaría camuflarme en tus pensamientos y saber qué diálogo sostienes con la luna cada noche, cuando te sientas en aquel banco solitario y por donde el aire corre sigiloso. Es entonces cuando pienso en tí, y veo tu nombre trazado magistralmente en las estrellas, sin apenas ver el cielo.