¡Arriba las manos! ¡¡Quién no viva la vida como un regalo, está declarado delincuente!!

Delincuente, por dejar pasar por alto esos momentos tan inolvidables, y exclusivos que tiene cada día la vida.
Delincuente, por dejar pasar de tu vida las emociones y los sentimientos que son los instantes vividos, y por tanto, por lo que se compone la vida.
Delincuente, por obstruir el paso del cariño por el corazón, y con ello, no vivir desde que amanece intensamente cada encuentro con la vida; como hasta cuando cae la noche.
Delincuente, porque te revelas contra las cosas malas, o las que menos quieres que sucedan, y que siempre, en su trasfondo con llevan algo bonito; de lo que brillará si lo miras sólo con la misma transparencia de la que se compone el nacimiento del sol.
Delincuente, porque te reprimes de soñar, y de compartir esos sueños con las personas que más te importan y, a las que por algún misterio que aún está por determinar, eres el afortunado de poder convivir: amigos, familia; los más valioso de tu vida… El significado del sentido que tiene el afecto en la gente.

Puede que te parezca un atraco a mano armada declararte en el día de hoy “delincuente oficial de los sentimientos y de las emociones
Ya que, por no poner el corazón en relax, has dejado que todos esa montaña rusa de emociones y sentimientos, hayan pasado hoy en ti por alto.
Por tanto, sin duda alguna, con ésta advertencia, mañana, cuando amanezca, comenzarás a ver la vida con otro espíritu; porque la vida es posiblemente un atraco a mano armada, pero es maravillosa, si decides vivirla.

No obstruyas ni tu camino, ni los sueños de tu vida. Obviamente, para ello no has de hacer nada, no has de poner tu buena cara, no has de hacer de tripas corazón por soportar a nadie, ni a nada, y no tendrás que poner el grito en el cielo; ¡no, no…! Sólo, déjate llevar ¡vive! y verás que el atraco de la vida, es recíproco. Te atrapará al lazo y tú, querrás atraparla.

Puedes sentirte declarado culpable, vale. Ahora, siente la libertad de las estrellas y no dejes que se obstruya por nada tu alma… Quítate las ataduras, y vuela, sueña… Vive.
Un día que se va, y aún en la mayor cárcel, los sueños, soñarán. La vida siempre vuelve. Los sueños son regalos. Aún en la celda de los sueños; vida.