No puedo olvidarte

Cuando se cumple una semana desde que te marchaste de casa, y me privas al mismo tiempo de tu presencia, trato de hallar compañía en el silencio de mi refugio: en la Buhardilla. Ya no siento el ardor de cuando me estrechabas entre los brazos, ni tampoco poseo la ocasión favorable para constatar la pasión entre los dos, igual que lo hacía antes, cada vez que tu mirada provocaba una fuerte atracción en la mía.

¡Ay, amor!, hoy, ya no puedo acercarme para escuchar el sonido agitado de tu respiración desde tu cuello hasta el vientre. La situación llegaba hasta tal punto, que sólo con tomar aire, ya eras capaz de hacer que mi corazón palpitase de una felicidad extrema, así, como de un estado de vitalidad inagotable.

Entiendo que hemos tenido que dar este paso tan difícil para ambos, ya que, tampoco es bueno que permanezcamos todo el tiempo pasándolo mal, sin actuar, por el simple hecho de que nos causa molestia o sufrimiento dejar la relación. Aunque he puesto por obra todo cuanto he ido aprendiendo con el paso del tiempo en las relaciones personales, con la única intención de que no caiga nunca en el olvido el sonido de tus pasos al caminar por casa, y la estela que aun mantengo viva en mi memoria de tu fragancia fetiche la melancolía se resiste a dejar de existir en cada rincón de mi cuerpo, y quiebra cada uno de los poros de mi piel. La desazón tampoco desiste en desarmar toda la vehemencia afectiva que soy capaz de sostener, mientras que yo, fiel al afecto que siento por ti, apelo a cada uno de los recuerdos que poseo para de esta manera no olvidarte, además de dar la cara ante la responsabilidad que adquirí emocionalmente de cuidar de ti el resto de mi vida; con independencia de que optes por volver a casa junto a mí, o regresar nunca más.

A pesar de que pretendes aparentar que ya no tienes sentimientos hacia mí, sé que la realidad es bien opuesta, dado que tu corazón también se hace pedazos ahora en la medida en que le despojas de escuchar el júbilo de mi corazón sobre tu piel.

¡Ay, amor! Que castizo es el beso cuando lo guardas en el rincón más auténtico del alma, en donde nunca nadie puede recalar para penetrar de ninguna manera en este mágico lugar, y así robar el recuerdo, el cual, es lo único que hoy por hoy me queda de ti. Sin embargo, ahora que me sustento en la calma de mi estado emocional, y en el silencio de mi refugio, en donde tantas veces nos escondimos cómplices los dos de infinitos besos e incluso arrumacos, sé que la distancia que en este momento nos separa, amor, algún día no muy lejano quedará reducida a nada, por lo cual, volveremos a compartir el espacio de la casa que ahora con tu ausencia permanece vacío, y en profundo silencio. Además, transitaremos unidos y con el corazón agitado por cada uno de nuestros cinco sentidos vibrantes de alegría, de la misma manera que mi respiración fluirá agitada al comprobar a tu mirada provocar a la mía. ¡Ay, amor! No puedo olvidarte.

Por | 2017-07-13T08:47:52+00:00 julio 13th, 2017|Personal|12 Comentarios

12 Comentarios

  1. Acaimo 13 julio, 2017 en 11:08

    Esa ausencia, añoranza, nostalgia en la que escribes ESTREMECE, ACONGOJA , nace de lo más hondo de tu ser, y es MUY muy duro y lo sé por experiencia bucear dentro de uno mismo para poder compartirla, GRACIASSSSS pie ello amiga

  2. Arancha García 13 julio, 2017 en 12:27

    Son esos momentos en los que te sumerges sin miedos, y sin pretender ninguna otra cosa que no cosa la de salir a flote acosa, Acaimo.

    Estas experiencias son parte de los acaecimientos que me hacen madurar, aunque exponerse de este modo da vértigo. Sin embargo me llena y me hace sentirme liberada de tantas ataduras de moralidad.

  3. Javi 13 julio, 2017 en 12:58

    Como decía el poeta, querida amiga, todo pasa y todo queda.
    Espero que el dolor por la ausencia pase pronto.
    Y que quede todo lo bueno que viviste y aprendiste.

  4. Asunta 13 julio, 2017 en 17:01

    Muy bueno lo escrito y con alma de poetisa, no cabe duda q tus palabras van mas rápido q cualquier emoción no pensada, ya q tu relato es mas profundo y hondo q para llegar a ese nivel.,tienes q bucear en lo mas escondido de nuestra alma, virtud q tienes tú y q no todos podemos o no sabemos llegar,un aplauso poetisa, y guarda con esmero ese tesoro q todo poeta o escritor lleva en su interior. eso se llama inspiración ,o sensibilidad , más allá de la mediocridad del sentimiento humano que no ha.experimentado la belleza de los sentimientos puros y no manchados por la vulgaridad q pretende inculcar esta sociedad con poco respeto a lo bello.sensible y auténtico.un abrazote amiga escritora.

  5. Arancha García 13 julio, 2017 en 20:52

    Y que así sea siempre Javi. Yo no quiero que lo que pase parezca que nunca ha estado, porque aunque en ciertas ocasiones produce dolor, ha estado en mi vida, y solo deseo que se quede, aún solamente lo haga desde el recuerdo de los momentos vividos, y junto a los demás que fueron una lección para crecer humanamente.

    Eso mismo es lo que pienso. Gracias amigo por venir, es un regalo. Cuídate 😉

  6. Arancha García 13 julio, 2017 en 20:59

    A veces en ese buceo hallamos situaciones e instantes que no pensamos que fueran capaces de querer salir y así exponerse, hasta que de un modo natural, fluye en modo de corriente marina, y ahí esta… «no puedo olvidarte». Quizás el ser humano sí ha experimentado estos sentimientos, pero también es probable que socialmente no esté nada bien visto exponerlos. Un hecho que a mi no me afecta, pues al final, mi vida me pertenece y cada cual comparte y se expresa como puede y como quiere, sin ofender. Por esta razón, yo en algunos de los años de mi vida he aprendido a quedarme con muy pocos sentimientos encarcelados, pues, cuando lo he hecho, experimento una sensación de desazón, y al contrario, me hace sentirme libre, ligera, agradecida.
    Creo que el mundo debería de dedicarse a probar esta sensación. Al menos, habría un estado más real y menos interesado tanto económicamente como de avaricia de poder.

    Tus palabras me ruborizan, no me considero ninguna poetisa, esto son palabras mayores que respeto profundamente. Me apasiona escribir, es más que medicina para el alma y acción para la imaginación. Un cúmulo de sensaciones y deseos que hasta yo me sorprendo.

    Un fuertísimo abrazo, y regresa siempre que te estoy esperando, y seguro que los demás amigos también.

  7. Toñi 13 julio, 2017 en 23:14

    Que bonito escribes.Gracias por existir

  8. Arancha García 14 julio, 2017 en 0:13

    Jo, Toñi. Que bonito lo que dices… Gracias a ti por querer venir hasta la Buhardilla, y ser una nueva inquilina, en donde compartimos Buhardilla.
    Un fuerte abrazo y te espero más veces en nuestras charlas por el salón de la Buhardilla, tu casa. 😉

  9. Elvira 14 julio, 2017 en 21:04

    Uf. Esta es la realidad. Te confieso que alguna vez he tenido la necesidad de buscar en la soledad muchos recuerdos. Muy bonito, y auténtico.

  10. Arancha García 15 julio, 2017 en 10:50

    A mi también me ha pasado, y en la actualidad hay ocasiones que también. ¿Pero, sabes qué, Elvira? Esto hace que en realidad nos comportemos como personas, sin restricciones, pues esto forma parte de la naturaleza, y yo he aprendido a no esconderlo. Mis sentimientos son míos, igual que los tuyos son tuyos, y nadie debe de entrar a juzgarlos. Al menos no nos debe de importar que lo hagan.

    Un abrazo.

  11. eros 16 julio, 2017 en 17:51

    Cuando la persona que quieres te deja es una auténtica faena, y le hechas de menos durante mucho tiempo, hasta que pasas el dolor, y comienzas a vivir.
    Salu2.

  12. Arancha García 17 julio, 2017 en 10:47

    Es un trance por el que hay que pasar. Siempre se dice que quien bien te quiere te hará llorar, y es un dicho con el que me cuesta un esfuerzo enorme estar de acuerdo. Pues creo que quien más me quiere o me ha querido no querrá que yo llore, o lo pase mal. Sin embargo, cuando se termina una relación, por ese mismo amor que uno tiene al otro, y porque si no es una decisión de dos, hay una persona de la pareja que lo pasa peor que la otra, por lo tanto, es un trance que hay que pasar. Eso sí, también hay que saber pasar esos momentos y sobreponerse. La vida es sola una y hay que vivirla, sólo o acompañado.

    Un abrazo amigo Eros.

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