Después de momentos magníficos compruebo que quedan recuerdos inolvidables. Que magnífica es la vida cuando me regala estas oportunidades hechas experiencias que se transforman en emociones y sentimientos que no podré olvidar nunca.

No hay motivos para que me calle, y para que no diga sin pudor lo que supones tú en mi vida.
No hay motivos para que me niegue a que hable éste corazón mío que tiene la necesidad de decirte y no dar por sabido cuanto supone para mi poder vivir, y mirar contigo la vida de otro modo.

Mirar la vida sin tantos miedos, sin tanta desidia, sin tantos enfados, sin tanto desapego, sin tanto recelo, sin tantos paripés, sin tantos intereses creados, sin tantos prejuicios, sin tantos cuando dije digo, digo diego…

Mirar la vida con la seguridad y la certeza de que estas ahí con el cuidado del cuerpo y de la mente y con un estado anímico siempre alegre, apegada a las personas que como tú son especiales en mi vida.

Es tu presencia un magnífico recuerdo mañana de lo vivido ahora. Inolvidable es todo lo que compartimos y todo cuanto nos confiamos juntos.
No tengo motivos para callar, y no decirte cuanto te necesito en mi vida, y cuanto te quiero. Te lo digo ahora, porque la vida también nos calla, y luego, todo quedará en el más estricto silencio si no lo hago ahora; una inolvidable suposición de si alguna vez lo escuchaste, y porque después de todo, necesito decírtelo, porque además no tengo motivos para callar al corazón y menos para no decírtelo cuando es un instante magnífico compartir cada segundo de mi vida con el recuerdo inolvidable de tu cara sonriente.