No cabe duda que la vida pone obstáculos. Por el contrario, también ha de quedarle claro a la vida, a las circunstancias, al corazón, y a la razón que no permitiré que ninguno de esos obstáculos ensombrezca la fe, la ilusión, la risa, el sueño, la armonía, la generosidad…
No cabe duda que el camino está ocupado por piedras y piedrecitas; y menos duda me cabe lo que haré cuando una de esas piedras obstaculicen el camino. Saltaré, las bordearé y pensaré como no permitir que ninguna de ellas obstaculice definitivamente seguir en el camino que me lleva al encuentro con mi destino.

No cabe duda que mientras tenga un aló de respiración, lo voy a utilizar para no permitir que ninguno de los obstáculos ensombrezca la vida de la vida.