Me cuesta creer que ya no quieres seguir tu camino. No puede ser que te des por vencido a la primera de cambio, y permitas que tu corazón se rompa porque alguien te ha podido decir algo o simplemente porque tus miedos se apoderan de ti.

No puede ser que permitas encerrar tu vida en cuatro paredes porque te sientes débil, porque te crees que no tienes nada bueno, porque crees que todo el mundo te mira, o porque te pone nervioso tener que desenvolverte, y por todo ello, apuntas directo a tu vida, y dejas que te encierre sin permisos, ni previos avisos entre cuatro paredes las que haces de ellas tu fortín. Me cuesta creer que te vas a dar por vencido y te vas a conformar con decir -“Me siento raro” “Me siento triste” “Es más fuerte que yo” “No valgo” “No tengo ganas de reír” “La vida no tiene sentido” “Mueren mis ganas de ver a nadie” “Me da vergüenza que me miren, que me escuchen“.
No puedes permitir que tu vida se quede estancada por nada ni nadie. Por favor, haz el esfuerzo de asomarte y ver otras realidades; mira detenidamente a toda la gente que se mueve en la calle, y te darás cuenta que todos cargamos nuestras miserias, y que todos tenemos que hacer frente a ellas, y que eso no quita para que podamos reír, podamos correr, podamos trabajar, y podamos compartir la vida contentos. Los miedos y las inseguridades están para hacerles frente.

Me cuesta creer que no quieres vivir más contento. No te achiques ante las adversidades, ellas están para que crezcamos, y me cuesta creer que con tu tesón y pasión no quieras seguir tu camino y te des por vencido a la primera de cambio… No lo puedes permitir, yo no quiero permitir que lo permitas.