Reconozco que me va la marcha, y qué ¿para qué callarme lo que mi corazón necesita decir? ¿Por qué no decirle a la vida; gracias por dejarme sentirte? ¿Para qué me guardo la necesidad de decirte; te quiero? ¿Para qué intentar esconder cada pensamiento y cada emoción? ¿Porqué no permitir que los sentidos se despierten y descubran la sensación de oler, de escuchar, de mirar, de tocar…?
Lo mire desde donde lo mire, no sólo tengo razones para dejar que mi corazón se exprese libre, sino que además tengo la necesidad de sentirme libre.

Sin duda cuando escribo y expreso lo que siento, sé que me muestro… ¿Cuánto siento, cuánto callo y cuánto deseo…?

A veces tengo miedo de que todo acabe y que yo no te haya dicho nada de lo que en mi corazón habita, y no quiero… ¿¡Para qué y porqué vivir en silencio!? ¿Para qué y porqué no mostrarme y decirte lo que te quiero y lo que supones para mi vida, sólo por el hecho de sentir vergüenza? Lo reconozco. Me va la marcha. Me vas tú. Me va la vida.