Las fiestas de septiembre en el Cristo del Calvario; día grande

Cuando las agujas del reloj, señalan puntualmente la llegada de un nuevo otoño, mes de septiembre, mientras por las calles, la gente camina de un lado a otro en busca de las últimas provisiones con las que hacer frente al fin de semana, en la parroquia del Calvario todo está listo, únicamente se dan los retoques oportunos a los preparativos organizados para celebrar las fiestas mayores de septiembre; fiestas de una singular belleza, las que se encuadran dentro de la idiosincrasia de las fiestas Ycodense; las fiestas del Cristo del Calvario y la Octava. De la mano e imagen del Santísimo Cristo del Calvario, el Cristo Rescatado. La Pasión de Jesucristo: Su muerte y resurrección.

Mientras que otras fiestas se caracterizan principalmente también por sus actividades y tradiciones, el Cristo del Calvario mantiene un mayor esplendor de entre las demás; entre su característica principal, se encuentra su procesionar por las calles de Ycod. Sus procesiones, respetadas y admiradas.

En cuanto la plaza del ayuntamiento, con la tarde cerrada, las nubes grises presentes durante la jornada escondidas. A lo significativo del viernes para el encuentro con la imagen del Santísimo Cristo y los vecinos, como otros años, casi por premeditación el día elegido, esperan todos los vecinos y foráneos, sentados en las sillas, a pie de plaza del inicio del pregón.
Un repaso por entre las fiestas y vivencias. Las de muchos otros vecinos en sus versiones, similares unas a otras, desde la voz del pregonero Jesús Manuel Díaz González (chucho)
Casi sin dar tiempo a mucha espera, comienza el acto, tras su repaso, su memoria, las fiestas del Cristo son oficialmente inauguradas. Para celebrarlo, la mejor manera, buscar la mejor corte que acompañara y representará a los Ycodenses en cada acto. Sitio elegido para la selección de una corte de reinas adulta e infantil, el mismo marco; la plaza del Ayuntamiento.

La veneración al Cristo es un acto que cada día, cada año toma mayor realce, todos los fieles, devotos veneramos a la imagen con enorme fervor, acudimos hasta él siempre que tenemos una oportunidad. Y es que el simbolismo del Cristo, es tal, que su majestuosidad y sobriedad impresiona. La espiritualidad que emana es sentida como propia. Su rostro, es como una prolongación de nosotros mismos. Ahí a los pies de su ermita, desde su retablo, el Cristo nos recibe y mira con afecto, comprensión y resignación

[…] Su imagen, en la cruz, con esa expresión tan sentida, hace que cualquiera se rinda a sus pies.

En día normal, sin ser festivo pasar por la carretera, por delante de la parada y no mirar para arriba a la ermita, es imposible, es cómo si nos atrajese; cómo si tuviera un imán que lo hace irresistible. Su generosidad manifestada en sus hechos milagrosos, lo testifican. Muchos somos quiénes constantemente le pedimos favores, a los que cada vez más me ratifico en que escucha, siento cómo a su manera, el Cristo del Calvario ayuda, está presente, guiando y cuidando; una sensación a la vez que emotiva extraña, que ocurre más cuando al mirarlo, en vivo, cuando acerco a su ermita en el Calvario. -Claro que desde hace mucho, dado lo costoso para trasladarme, saltar las impertinentes barreras, hace que lo vea principalmente por “foto” , pues a pesar de mi deseo, hace mucho no puedo acercar a visitar su morada; su ermita…-.

La Cofradía del Santísimo Cristo del Calvario -a quienes profeso gran admiración; de quién confeso ser hermana es un anhelo-, dan como acostumbran el todo de pecho, para hacer aún más de estas fiestas, la mayor de ellas; respetadas y admiradas.
Impresiona ver a los cofrades como cuidan y miman todo lo que al Santísimo hace referencia, su parroquia, sus pertenencias. Cómo cuando en su salida a la calle en procesión lo cargan, llevándolo en absoluto silencio, respeto y devoción. Lo pasean en volandas por las calles de Ycod, sobria y elegantemente […]

Domingo, son las once y diez de la mañana, una ráfaga de voladores veloces surcan el cielo del Calvario. Se les escucha a lo lejos, de fondo, como los ecos de una banda sonora. Es el día grande del Cristo, uno de los días grandes de las fiestas de septiembre, y empieza a notarse.

En orden, comienzan a salir las hermanas de la cofradía, con los candiles en sus manos, encendidos, van en fila, una a una, mientras otro volador surca los infinitos del cielo, y es que también se quiere que de alguna manera se contagien, sientan son partícipes allí arriba de nuestro buen ambiente, alegría y devoción, la que en esta jornada especial, revivimos otro año con el Cristo.
Suena rigurosamente el himno nacional. El estandarte de la cofradía delante va abriendo paso, el pendón del municipio también está presente. El párroco D. Rubén José Fagundo acompañado por el resto de sacerdotes siguen a la imagen, (cuesta imaginar cómo D. Carlos, aún ya no regidor actual de la diócesis de Ycod sigue estando presente; lo imagino justo detrás, dónde siempre. Su presencia de tantos años en el municipio no pueden borrarse como una bocanada de humo; como sus puros, quiénes como “buen Gomero” fumaba; lo que le identificaba) […]

La pendiente de la plaza del Calvario ve cómo las hermanas, ordenadas y en respetuoso silencio avanzan, se ve como las hermanas con su riguroso traje negro, mantilla de igual color oscuro y su medalla de la hermandad al cuello,ncomo un preciado tesoro, van por cada lado custodiando al Santísimo, las acompañan también con traje, corbata oscura y medalla, los hermanos cofrades, de la misma manera sacerdotes, autoridades, y vecinos allí congregados, y con ellos el Cristo.

Es la primera vez que el Cristo sale de su ermita en estas fiestas que dan honor a su nombre, así como a las fiestas de la Octava, lo hace para reencontrarse con todos los vecinos, cómo por costumbre de años en la iglesia matriz, la de San Marcos Evangelista, patrón de Ycod. Hoy, como su día grande: La celebración de su resurrección.
Toman rumbo al recorrido de costumbre, las calles de Ycod. Lo acompañan la banda de cornetas y tambores San Juanito, con sus ropas de gala, sus cornetas; tambores, bombos y platillos, poniendo el ritmo, dando también la nota, la adecuada, la banda municipal.
El cielo vuelve a tener invitados de excepción, reiterados voladores suben una y otra vez. La estela de su humo y olor así lo evidencian.
Los monaguillos van impregnado con incienso por cada rincón por dónde van pasando como una guía del camino que va transcurriendo. Una estela a seguir. El olor a incienso penetra, queda permanente durante unos minutos. Un olor nada desagradable, provoca armonía.

Camina la hermandad al completo y con ellos, a su paso, en volandas va el Cristo. Las casas y comercios están adornados con las banderas nacionales; a su paso mucha gente lo ve, otros siguen en procesión, hasta finalmente después de un buen rato, casi hora y media, llegar a la entrada de la plaza.

Los vecinos desde las escalinatas de la plaza emocionados también los acompañan. Son sus rezos y agradecimientos, el sentimiento predominante, y es que todo Ycodense, de una manera u otra, más o menos creyente, tenemos algo que agradecer al Cristo del Calvario. Incluso quienes dicen ser agnósticos (no creyentes), le piden por lo bajín algún favor. Los turistas lo miran con asombro han pasado de sacarle fotos al Drago a tener como protagonista de sus recuerdos al Santísimo Cristo.

Finalmente con la llegada y entrada a la parroquia matriz, a eso de medio día comienza la Santa eucaristía. Acaba, queda el Cristo “descansando”, a espera, en esta ocasión como anfitrión, recibiendo a quienes de cerca quieren verlo, adorar, en la que por unas horas será su casa.

Cristo del Calvario en su parroquia

Cristo del Calvario en su parroquia

Mientras en el exterior de la iglesia se suceden las actividades. Los chiquillos con los abuelos, padres, se encuentran correteando por la inmensa plaza, con sus pequeñas bicicletas, dando patadas al balón, haciendo trastadas; hay quienes en el kiosco, se toman un café, ojean el periódico; dicen, que desde que lo han reformado da gusto estar en él, pasando un rato de conversación, e incluso cada semana parece ser hay música en vivo. Era hora de que se le diese el lugar que le corresponde. Otros solos en un banco leen, sacan fotos […] En la tarde el acto del día, cultural va de la mano del festival líterario-musical. Un acto que de antaño fue rescatado no hace mucho y da su realce a las fiestas, las adorna de espectacularidad.

Con la noche, a las nueve y cuarenta y cinco los voladores de colores comienzan a subir a lo más alto, ¡boom!, uno, ¡boom!, dos, por más de cinco minutos el sonido incesante ruge por el cielo homenajean así al Cristo. Es hora después de un largo e intenso día fuera para regresar a su ermita; después del pequeño sermón de despedida, gratitud, sale, cuando con la lluvia de voladores pone fin a este primer homenaje colorido que le han querido rendir.
El Cristo hace el camino inverso al de la mañana, no cambia nada, las mismas personas lo cargan y acompañan, igual recorrido, sonido, olor, sensación, es así como lo llevan de regreso, con emoción a su ermita.
Todos fieles a su devoción le seguimos, y es que comtemplándole por breves instantes, parece sentirse como si el tiempo en ése momento se hubiera detenido.
Parece que a pesar del intenso día se le ve contento, va con semblante alegre, decidido y convencido de que todo sacrificio vale la pena.
Pasadas las doce de la noche, llega al Calvario. Tras el segundo homenaje de sonido y color el Cristo del Calvario se recoge desde su trono, con nostalgia hasta la próxima procesión, no más tardar y si Dios quiere en el día de la Octava.

La plaza del Calvario retozará esta noche de un silencio especial. Mañana será otro día, uno nuevo en el que los deseos y favores al Cristo surgirán nuevamente, cuando al pasar por la parada mirar a la ermita, traspasando con sentimiento y mirada las puertas que la protegen, para el encuentro con la imagen.
La plaza de San Marcos, por su parte seguirá siendo lugar donde participar, y vivir y revivir nuevas y viejas sensaciones, las de ayer y las de hoy, en juegos, arte, tradiciones, música […] Todo un sinfín de cosas, que en las fiestas de septiembre por el Cristo del Calvario, se rescata en Ycod.

Con el deseo personal, favor que al Cristo ruego, para que un próximo año, otro momento cualquiera, tener la oportunidad de verlo en vivo; procesionar incluso con él a su lado; si se puede […]

Un pequeño deseo le ruego al Cristo, para algún año, alguien tenga valentía, se arriesgue, aún sabiendo de lo delicado que es andar en los alrededores del Drago por cuidar su salud, para que en parte, sino la elección de las reinas, pregón, sí alguna actividad por estas fiestas de primavera se haga como antaño a los pies del Drago. Un marco natural de primavera. Y es que, esto indudablemente forma parte de la historia, una historia que el Cristo ha sabido mantener fielmente.

By | 2017-06-19T19:26:30+00:00 septiembre 26th, 2011|Opinión bloguera|2 Comments

2 Comments

  1. naufraloq 26 septiembre, 2011 at 22:08

    Hermoso Cristo y hermosa la fiesta. Se nota que lo vives, una pena no puedas, confía verás.
    Impresionante documento!
    Un saludo.

  2. carloson 29 septiembre, 2011 at 0:59

    Grandes fiestas.

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