Los años arrugan la piel, sólo la piel.
Los años no pueden ni podrá jamás con el corazón, las ganas y las ilusiones de vivir. Con fe, con esperanza y alegría, con la compañía y la presencia de las personas que quiero; los años no podrán nunca arrugar el deseo de éste corazón vivo. Aunque alguna vez el cuerpo se pueda sentir hecho polvo por ésta avería que acompaña mis días, la melancolía, o algún hecho ingrato, no serán los años precisamente quién pueda hacer que envejezca. Sólo los años podrá doblegar mi piel, sólo eso, no se vaya a venir ahora arriba las circunstancias por reconocer esto, y crea podrá arrugar nada más.

Seré invencible a los pasos de los años; le regalaré una sonrisa cada amanecer, cada atardecer y le haré partícipe de mi constante alegría, y me llevaré a los años al bote.
Lograré darle vida a la piel, y rejuvenecerá con los años. La vida es una, y la piel también comenzará a sentirse joven, sin una sóla arruga por toda la piel de éste cuerpo algo averiado, pero vivo, muy vivo.