Pensar y decir lo afortunado(a) que supone en la vida “no ver” así también de otras “carencias” ó “virtudes”.

Más que menos alguna vez y en algún instante, tras alguna situación determinada, en voz baja o a voz en grito, habrás dicho o pensado aquello que ‘no hay mas ciego que el que no quiere ver’, así igual ‘a palabras necias oídos sordos’, o si no, que ‘a buen entendedor pocas palabras bastan’. Así como que, ‘no hay mejor defensa que un buen ataque’, y siempre ‘mejor dar antes que recibir’. También no menos dices, ‘culpable es quién lanza primero la piedra’; o por el contrario ‘no menos culpable es quién incita a lanzarla o actuar beligerante; como quién lanza y actúa’. ‘Quién piensa, como quién lo ejecuta’. Que sin dudarlo, todo ello forma parte de un conjunto de gestos y actos a la par tan inocentes como dañinos; ‘tirar la piedra y esconder la mano’,  típica actitud ésta de que ‘quién calla otorga’. Y sin por supuesto en la realidad más indeseada; el de que ‘las apariencias engañan’ donde no por óbice dejas de creer que en realidad no siempre, ‘es oro todo lo que reluce’.

Actitudes y hechos, que sin pensarlo, de manera radical pueden romper cualquier visión y sensación anterior. Porque cierto es, a veces existe la falsa creencia de que por no ver, no se perciben las cosas, así las propias emociones. Y eso de algún modo aleja a las personas de la realidad. Ya que. Las diferencias son inexistentes, puesto hasta quién dice o cree no puede; ve y percibe absolutamente todo. En su modo y forma. Las sensaciones son tan sencillas y naturales que a la hora de nacer no se esfuman por ninguna circunstancia.

La capacidad de adaptación y aprendizaje hace las personas las desarrollen de diferentes maneras. Dado que las relaciones de la vida no se basan taxativamente por el único sentido de la vista.

No estás muy acertado cuando crees debes envidiar la falta de visión, bajo la ventaja que es en esa circunstancias “cuando se ama y se relaciona a las personas por lo que son y no por lo que aparenta ser”.
Y aunque puede sea un añadido de ayuda natural, y el camino no sea del todo incierto; aún desde la dureza de lo que ello supone, a veces “es preferible no ver, ni oír”; “sin piedras en la mano”; cierto no todos los sentidos y sentimientos demostrados en la relación con las demás personas son generalmente sinceros y naturales; y aunque reconociendo propiamente también suena fuerte; “la sociedad presume de una brillante sinceridad”; la cual en realidad y cuando se quiere ver, brilla por su ausencia.

Al final, quizás por el miedo de verte atacado con tus propias debilidades, y otorgando así a cada sentimiento y acto ‘una callada por respuesta’, sin querer engañar a nadie, más que a tus propios sentimientos, sin querer dejar que el corazón reluzca, pones a prueba la invisibilidad por la que se cree deben brillar las emociones, y que hace que los escondas desde cualquier excusa y sin sentido, por más sinceros que sean… sin que jamás hayas buscado una situación incómoda, pasas en segundos sin saber qué vas a defender; al ataque y defensa directa.

Sin más paripés ni apariencias ¿no puedes ser sencillo y natural?
La visión no es completamente lo que hace posible que puedas ver y sentir; aún desde la certeza de poder ver los encantos y lo bueno de relacionarte y no juzgar a nadie por una rápida primera vista, así por otras apariencias o opiniones que te aparezcan a bote pronto al pensamiento, no dicen sea lo cierto.

Ya que no hay nada más cierto y verdadero que ver la vida y las personas con la sencillez de los defectos, así la propia imperfección que conlleva consigo la misma vida. El encanto de la imperfección de mejorar y recogernos unos a otros, y que hace que la vida sea verdaderamente sencilla y perfecta.

El verdadero encanto de sin ver o viendo, ver lo que te rodea y de quién te  rodeas; porque realmente nunca antes de nacer,  nadie como tú, vio lo que era la vida, y, no fue por ello juzgado por lo que tenía o aparentaba ser.

Así se nace. Siempre desde el primer sencillos, sinceros y naturales alientos de vida, a vista de todos. ‘Sin escudos, ni excusas ante la vida, ni a las personas’. Continuar ese modo de ver la vida, sería mucho más gratificante que por el contrario, tener constantemente que ‘aparentar lo que no se es, y presumir de lo que no se tiene’. ‘Ir tirando piedras y escondiendo la mano’. ‘Sin tener que querer hacerte el ciego para no querer ver, dejando de escuchar lo bonito de relacionar y tener una vida más llena. ‘Dando falsas apariencias’ y desvalorizando el valor de la propia vida’. Cuando en realidad, vivir y relacionarse es oro puro.

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