Me fijo, pienso y me doy cuenta que la vida es calcada a una flor hermosa y misteriosa; mi cuerpo, mis sentimientos, mis emociones, mis sueños e ilusiones, la certeza y la incertidumbre, así el escuchar, oler y ver.

A medida que avanza y crece se abre el camino por el que mis vivencias se convierten en experiencias irrepetibles las cuales puedo y deseo compartir con toda la libertad en el más puro esplendor sentimental y con la emoción que produce sentir cada uno de los sentidos, así la compañía de las personas que quiero y que me sobrecogen al inundar todo mi ser de color y aromas propios.

La vida es un jardín de experiencias tan brutales que no puedo más que desear tener la dicha de seguir paseándole y continuar abriéndome paso al camino hacia mi destino, por el que no quiero dejar de crecer y avanzar, sin dejar de vivir por tan sólo una de las experiencias que puedan inundar mi corazón e inundarme de vida.

La vida está llena de experiencias y vivirla sin prejuicios es un regalo ¡Qué pasada vida poder mirarte de frente y gozar de tu presencia y esencia! ¡Te cuidaré mi vida!