La sociedad diferente, de objetivos iguales

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La sociedad diferente, de objetivos iguales

Que el tiempo transcurra no es del todo negativo, aunque afecte igual e indirectamente más que al estado emocional, al envejecimiento físico. Ya que, eso no supone no es posible mantener una relación y una sociabilidad natural entre personas de diferentes naciones.
Es éste tiempo que ha pasado, un apoyo inequívoco para recapacitar y ver con la suficiente distancia algún momento que se ha podido vivir, encuentro cultural, acto musical… Así, algo similar, es lo que de la mano de la Selección Española de Fútbol se ha vivido durante los días, dejados detrás; ya históricos. No sólo por el resultado deportivo, sino por el propio obtenido en cuanto a ejemplo de sociabilidad.

En gran medida durante un mes ha sido tiempo más que suficiente para demostrar cómo tanto España, y Europa al completo, “no necesitan” de representantes políticos, ni batutas. Padres y madres del estado con actitudes y comportamientos paterno-maternal; indicadoras de si, subir, bajar, ir, venir, gastar, gritar, llorar, emprender, decidir, compartir, dialogar, ceder; es algo que está, bien o mal hecho. Influir por ellos, en las maneras de hacer y decidir sobre las cosas más sencillas y complejas; con los ajustes que de los propios comportamientos hacen aparecer desde los miedos e inseguridades, e incluso el propio rechazo a una “atadura legal” a veces incomprensible y que termina por hacer que la gente se revele, con lo negativo que ello acarrea en general para la sociedad. Puesto en realidad los habitantes de cualquier nación, continente, así de nombre indeterminado, somos los verdaderos sustentadores del estado que se habita.

Gestos y comportamientos cívicos y solidarios, que no se dan sólo durante pocas horas, ni momentos de tiempo concretos. Sí ejemplo de estas actitudes y comportamientos casi puesto a examen durante un mes completo e intenso; con sus días, minutos, segundos y horas, fueron los vividos en anteriores semanas de competición Europea. La que valió la pena aún sólo para comprobar que si de verdad la sociedad quiere y busca la unidad, haya en definitiva, buen ambiente, diálogo, entendimiento, comprensión, solidaridad, relaciones personales, y compartir, sin citar otras muchas situaciones más, es evidente y claro… ¡Se puede!

Poder unirse y tirar todos del mismo carro ¡Se puede!

La sociedad no únicamente es capaz de planteárselo, sino incuestionablemente la capacidad del hecho, y tirar todos hacia idéntico lugar; aún a ritmos diferentes, con ideologías y costumbres que en nada deben porque ser coincidentes, se puede. Sin género de dudas, los pensamientos y maneras de entender la vida, hacen que el contacto y la relación entre personas de indiferentes naciones, sea más enriquecedora que negativa. Desde Ucrania a España, pasando por Alemania, Croacia, Dinamarca, Francia, Grecia, Holanda, Italia, Inglaterra, Polonia, Portugal, Rusia, Republica de Irlanda, República Checa, Suecia…

Muestra en parte de los países y naciones que conforman la sociedad universal, que la diferencia horaria, climatológica, así las maneras más básicas de mirar y vivir la vida, no deben porqué ser negativa; ya que, también por ésta razón, se aprende siempre de los puntos de vista de los que tanto están lejos, así al lado.

Avanzar todos desde un único pensamiento e intención; seguir, y seguir superando escalones de progreso social y de vida, para con ello tumbar cuando aún por una situación competitiva, de superación y mejoras de cada cosa por compleja o sencilla que pueda ser; así la propia deportiva mencionada, no queden resquemores, conflictos, ni mucho menos, se conserve sensación de revancha, conflicto, etcétera.

En definitiva. Lo que supone la convivencia, la relación entre culturas, tradiciones, costumbres y raíces sociales. La convivencia entre naciones y ciudadanos, por esas mismas y diferentes maneras de entender y ver la vida…
Aún con las dificultades propias de cada persona y de cada nación. La grandeza que pone de manifiesto y corrobora la capacidad personal y social, en que si se quiere, se puede, tirar del mismo carro; al mismo ritmo y lugar.

El ejemplo a lo innecesario de que leyes, reglamentos, advertencias, e intimidaciones, se aplicasen y condicionasen el transcurso de las relaciones personales y sociales, en estos días, de un completo mes de competición futbolística Europea. Sin representaciones políticas, ni batutas… con indiferencia en la visión de la vida y el progreso. Todos a una… Animando, y jaleando a los nuestros. Enviando en palabras y gestos cariñosos ánimos y fuerza, ser una nación y una Europa unida, ¡Se puede!

Con las cosas lógicas de cada lugar que nos hacen diferentes. Es a la hora de arrimar el hombro, y poner las ganas de contar con una sociedad más unida, cuando se demuestra  quiénes son los verdaderos sustentadores del estado de cualquier nación, de nombre indeterminado.
Gestos y comportamientos cívicos y solidarios que si de verdad la sociedad quiere… ¡Se puede!
No son únicos estas actitudes y comportamientos cívicos y solidarios, durante pocas horas, ni momentos concretos; ejemplo de ello, el que durante un mes intenso y completo, con sus días, sus minutos, segundos y horas, de idas y venidas de un país a otro, de personas con diferentes idiomas, culturas, maneras de vestir, comer, y entender la vida, han valido para comprobar, que si de verdad la sociedad quiere y busca estar unida, haya buen ambiente, se puede.

Es posible crecer y caminar todos juntos a un mundo más comunicativo, comprensivo y solidario, compartir y cantar todos bajo diferentes sentimientos y formas de entender la vida, con respeto e igual trato. Aún con las edades y el tiempo pase. Una sociedad que sabe ir de la mano, arrimar el hombro defendiendo sus intereses, pero sin dejar nunca de respetar a los demás. Ejemplo inequívoco de que de verdad, si se quiere… ¡Se puede!

¿O es que, en realidad no ha sido así? Pregunta-respuesta, que quizás busca a otra. Si ha sido así, ¿en realidad no se puede continuar?

También publicado en Elblogoferoz

 

 

Por | 2017-06-19T19:26:10+00:00 Julio 10th, 2012|Opinión bloguera|3 Comentarios

3 Comentarios

  1. leila 16 Julio, 2012 en 14:08

    Infalible y excelente, siempre dando en el clavo de las cosas. Podemos si queremos, si no fuesemos cómodos y egoístas… coincido en toda la exposición, una vez más, arancha, felicidades!!!… comprobar podemos caminar sin enfrentamientos es un mensaje bastante positivo.
    Podemos ser una sociedad grande.
    Abrazos guapa

  2. yosef 16 Julio, 2012 en 14:13

    Demuestras y confirmas en realidad no somos tan diferentes. Lo seremos porque nos beneficia. Sin conocerte Leila, estoy de acuerdo al decir somos egoístas… ¡Porque lo somos!…

  3. carloson 18 Julio, 2012 en 14:00

    Es claro lo que dices. Si queremos podemos ¡¡¡Basta de excusas y rollos!!!

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