Después de darle al ‘ON’, con el zum, zum buscando frecuencia, con la antena de aluminio bien abierta, y la ruedecilla buscando la emisora preferida, es una de las cosas que primero se me vienen al pensar en la radio.
Escuchar lejana pero a la vez cercana, una voz que quiere ser cómplice de mí tiempo, el tuyo.

Fue, y es la radio un gran invento, aún con los años transcurridos cuando allá por 1895 el italiano Guillermo Marconi, ingeniero  se pusiese en el aire con aquella primera emisión. Manteniendo su fondo, el porqué de su presencia.
Mientras los medios y las cosas se han modernizado tecnológicamente, la radio aún modernizada se mantiene. Siguen existiendo esos programas que hoy con nostalgia nuestros mayores recuerdan.

Aquellos tiempos pasados, en los inicios cuando aún la televisión no tenía la repercusión de hoy en día. Aderezada su misticidad con las radio-novelas, poesías, promociones publicitarias, canciones dedicadas, historias que todos(as) en primera persona o cercana, contamos; buscando consuelo, opinión… ¡La radio siempre participativa!

A la celebración del primer año deldía internacional de la radio’, darle por un día el protagonismo, en primera persona que bien merece, ya que por diario nunca suele serlo, dejándonos mientras a la vez, disfrutemos de ella, seamos nosotros, los radioyentes, ‘sus protagonistas’: historias, noticias, debates. De cada palabra que desde las ondas recibimos en nuestro aparato receptor.

Quien más, quién menos tenemos en casa, a pilas como desde su nacimiento, a electricidad con la modernización, una “radio” u  “aparato receptor”. Un aparatejo electrónico que bien merece la pena tener siempre cerca. Siendo la radio como medio de comunicación no sólo importante.

Modestamente creo convencida que la radio como medio de comunicación no únicamente es importante, su presencia salva a muchos del aislamiento, ”tumbando barreras” da un mucho de acercamiento entre locutor y radioyente, “tumbando barreras” aporta la oportunidad para comunicarnos, nos comuniquemos, y relacionemos, salvándonos de horas y momentos del día, de la noche, que bien parecen no tener sentido.

Acompañados por unas voces a veces desconocidas, otras famosas, inclusive cercanas, las nuestras propias, una participación activa; a quienes ponemos caras y expresiones, escuchamos su entonación, la cual nos indica el estado de ánimo de quién habla. –algo que no es poco, más en los tiempos de soledad y alejamiento que vivimos-.

Personalmente la radio, el medio en sí, me encanta. Con las vivencias recientes que tengo con ella no sólo puedo decir he descubierto un gran medio, que si bien siempre me había atraído, creo que todavía aún tiene mucho más misterio, un magnetismo especial que desprende me ha enganchado mucho más; escucharla, un placer. No paso día que no la escuche. De día, de noche; programas de entretenimiento, debate, música… la radio una buena compañera de vida. Un enganche, sano; bueno para la mente y el alma.
Un atractivo, su entonación, su complicidad con el oyente, su cercanía, un medio la radio que bien merece todos los días su reconocimiento, su internacionalidad. Un día, el ‘Primero Internacional de la Radio.

Comparativa del avance de la Radio

Radio Antigua
Radio Antigua
Radio Moderna
Radio Moderna

A todos(as) cuánto escuchéis la radio, cuántos como medio de comunicación, de relación, compañía la escucháis, os sentís identificado aún en unas sóla palabra de las expuestas ¡Feliz día de la Radio!

Siempre, cuando al encender en ‘ON’ y darle a la ruedecilla, cada día, nuestro día, su día. La radio, siempre acompañando.
¡Feliz día Internacional de la Radio!