Me puedo equivocar mil veces en el día, y millones de millones de veces en mi vida, y de hecho, me equivoco a diario en mil modos distintos, pero no quiero dejar de equivocarme, porque de ello aprendo; y sólo cuando acepto el error, mi corazón comprende y siente que está en el camino adecuado.

Quiero aprender y quiero crecer, quiero sentirme un ser humano, y ello pasa por cuantas equivocaciones pueda tener cada día, y el resto de mi vida. La perfección forma parte de la imperfección, y aunque no soy nada perfecta, sí soy del todo imperfecta, y a pesar de no ser lo políticamente correcto, me gusta. Me siento más humana, y no me veo obligada aparentar nada de lo que no soy, a decir nada que no siento, y a no hacer nada que no quiera, a no reír o llorar cuando parezca que toca hacerlo; con todo lo que ello conlleva, quiero aprender siempre. Ante todo quiero ser yo misma.

Si busco mi sitio, lo encontraré sólo cuando busque y me equivoque.

Si quiero aprender, crecer y sentirme un ser humano, aceptaré las lecciones de mis equivocaciones cuantas veces sean necesarias, porque la vida es aprendizaje constante, y mi corazón así lo siente.