Conocer el origen del apellido es algo que a lo largo de la vida nos causa cierta curiosidad; para qué negarlo ¿A quién no le gusta saber su historia? Leyendas heráldicas de siempre, curiosas. Quién sabe si, aún lejano, existe un parentesco con gentes nóveles.

Curioso conocer el significado de nuestro apellido por la lectura que los expertos en éste tipo de cosas hacen a través de símbolos, elementos, colores, posición.
Escudos que aportan historia a nuestra historia, nuestra vida. Mitos y leyendas que perduran con el traspasar continuado de los apellidos, de generación en generación. Cada uno de nuestro padre y de nuestra madre. Árboles genealógicos que se ramifican; como homenaje a los abuelos y a sus raíces.

Preguntándonos en determinadas ocasiones, con o sin motivo concreto ¿De dónde venimos? ¿Quiénes lo usaban? ¿Por qué? Buscando entonces el conocer más sobre un pasado, la prolongación de nosotros mismos.

En ocasiones incluso resulta hasta divertido compararlos. No todos los apellidos son comunes, como los Fernández, González, García, los hay verdaderamente simpáticos, extraños, con una historia también rocambolesca, de profesiones, lugares de procedencia, etcétera. Zuzunaga.

Curioso el nexo de unión y paralelismo entre quienes tenemos un apellido igual. Da lo mismo se viva en un punto u otro de la tierra; Pekín, Australia […] Por nuestro cuerpo corre sangre de parientes sobre los que algún día hubo relación, unos con otros.
Los apellidos nos marcan y acarrean sentido en nosotros. Son tan importantes como el nombre propio. Sin elegirlo, por sí sólo habla de nosotros. Conforman parte, nombre y apellidos, los dos, de nuestra personalidad; creo que de no verlo así, no es del todo acertado.

Es como el ADN; ése otro vehículo que nos identifica, habla de nuestros orígenes, nuestra vida; allegados, conocidos. Todos con uno, seguidos de nuestro nombre; “marcando un futuro”, “un camino”.

Organizando incluso puntos de encuentros, reuniones, entre quienes tenemos un mismo apellido. No sólo con el fin de saber un poco más de su historia, de dónde proviene; sino por curiosidad incluso para hacer una estadística municipal, nacional, sobre cuántas personas lo llevan, junto a la posible relación que puede existir entre unos y otros.
Una buena excusa para conocer otras personas.