Nunca tuve el corazón con más cabeza, con más cordura y cobertura. Pintado de un sólo elemento que es la emoción de lo vivido. Colgado de un hilo y remendado, pero vivo.

Así, he visto amanecer de otra manera. Maravillada de las maravillas de lo que se puede llegar a sentir cuando la sinceridad y el corazón hablan.
Afortunada por haber sido elegida para vivir este momento de la vida, junto al profundo deseo de la amistad; me queda el corazón como anillo al dedo…

Aunque el remiendo no deje de ser un remiendo, aquí sigo viva, con ganas y con el deseo de seguir, compartiendo enteros de éste corazón que sólo quiere emocionarse. Compartir la vida.
Con corazón y cabeza, sin prisas y sin miedos, una puntada de emoción que le da la cobertura perfecta al corazón, y a la razón, y que pinta un día perfecto.

La emoción de haberlo visto nacer, y con la fortuna de poder elegir dónde y con quién vivirlo; “Ser la elegida“.
Sin complejos y sin miedos, con la cordura de no estar bien de la cabeza, pero bien del corazón vivo, lo pondré a máximo rendimiento para que se maraville de las cosas que me rodean, y así pille toda la emoción de la que gente que quiero; ¡Tú!

Y afortunada, viviré intensamente cada uno de los momentos que la razón y el corazón se pespuntee de momentos compartidos que siempre son los inolvidables e irrepetibles. los que juntos vivimos y con tu mano tendida, viviremos.

Días remendados, pero días profundos, sentidos, emotivos, y vividos. Días para ponerle alma y corazón. Desde el deseo de compartir. Ver amanecer la maravilla de la amistad.

A mis amigos, gracias 😉 ¡¡¡Les quiero!!!