Mientras tengas la conciencia tranquila y sepas quién eres. Mientras ninguno de tus valores humanos y personales patinen a conciencia, no debe preocuparte nada, ni lo más mínimo. Aunque quién por su afán de protagonismo y notoriedad, haga la puñeta de buscar siempre una fricción, o lo que es lo mismo, guerra “entre dos” ¡¡no hagas ni caso!!
No des pie a nada que tumbe tus valores y tu tranquilidad psíquica; ni siquiera, que un dolor roce el corazón y con ello tu alma se entristezca. Búscate y apóyate en lo que te hace ver la vida de una forma sencilla, y con la tranquilidad de sentir la pasión de la vida.

Allá cada cual con su conciencia y su forma de entender la vida, si es fastidiando a otros… Que se chinchen solos… Porque aún así, los vamos a seguir queriendo ¡hasta la eternidad!

Mientras tengas la conciencia tranquila y vivas con fundamento, rico, rico; nada debe quitarte las ganas de vivir.

Siempre con la mano tendida, hasta que te la quieran arrancar. Ahí paso atrás, y valiente quién no quiera su mano. Pidiendo para ellos eternidad y vida.

Siempre. ¡Con la conciencia tranquila, y con ganas de vivir!