Somos descendientes de los primates.
Hacemos el mono. Me río, juego y curioseo como un mono. Nuestro comportamiento en el fondo es idéntico al de los primates.

En definitiva, no puedo negar los antecesores/creadores de la especie humana fueron los primates, “mal, que no nos guste” por el probable agravio del tema comparativamente hablando.

¿¡Uy! ¿Qué mono/a es el niño/a? ¡Mira, como se ríe y qué guapo/a no es!… Cualquiera nos “ofenderíamos” o nos “ridiculizaría”, si nos dijesen en tono jocoso o con segundas intenciones eso ante un desconocido e incluso familia; tío/a político/a ó carnal, primos, etc., porque en realidad a nadie nos agrada nos comparen con un animal que aún querido, lo asociamos a diversión, burla, imitación.

Con buena o mala intención a demás de cómo nos lo dicen y el contexto. Es ahí donde para mí parte la base de la ridiculización.

…-Sí, mi niño es ‘muy mono‘. -dice su madre orgullosa-
…-“Gracioso, como su padre e inteligente, como su madre”…-

Sin embargo no deja de llamar mi atención, el estudio científico que he visto en prensa días pasados, cuando puesta a pensarlo desde una “controvertida distancia” separando lo que pudiera ser puramente anecdótico o simpático como lo dicho, podía sacársele al tema, llevándolo al campo científico. Mantiene una cosita que hace del tema me resulte curioso o anecdótico.

No voy tan siquiera a entrar en territorio puramente científico o técnico, porque no apetece y, porque tampoco me desenvuelvo, pero ¿Quienes no recordarnos la imagen a través de la evolución humana desde la época del homozapiens, donde vemos varias secuencias del desarrollo a la que según los sí entendidos, en la materia; se trataba de la cadena y de cómo se originaba la evolución del hombre junto a los chimpancés…?

Poca importancia doy el que me llamen mona o chimpancés, cuando río, pues de esto habla un estudio que ha venido a certificar lo que ya presuponíamos, en que; somos más chimpancés que los propios chimpancés.
Sino, cómo explicar que nuestra manera de actuar e interactuar sean tan semejantes, y no sólo eso; sino cómo, a medida vamos adquiriendo mayores destrezas o conociendo sobre ellos, aparecen mayores similitudes entre ellos y nosotros. Más allá de posibles simbolismo.

Viven en grupos (como nuestra sociedad) con una gran capacidad en comunicación verbal y no verbal, (gestos y sonidos) su  capacidad de imitación desde una pasmosa facilidad. Y ahora corroboran, la facilidad del animalito para reír y hacer iguales gestos que un humano cuando ríe.

Ya también sobre ello, hablaba por entonces D. Félix Rodríguez de la Fuente (reportajes de televisión) haciendo referencia a la inteligencia animal y a la semejanza en los estilos de comunicación, vida del ser humano…. En fin. Venía a corroborar en cierta medida nuestra procedencia animal, pues, el ser humano también cuenta con un instinto de supervivencia.

Independientemente de quién fuese el primero y del descendiente.
Resulta impresionante cuanto de sabia es la naturaleza. Y cuanto poder en positivo y negativo tenemos en nuestra propia evolución, como especie y sociedad.

La creación de ambos y la similitudes entre ambas, deben ponderar algún significado que acabará por descifrarse algún día, sin siquiera ser conscientes nosotros mismos de la realidad…

Y es que en el fondo somos unos monos/as bien monos/as 😉