La alimentación y resto de productos consumo verán el etiquetado en Braille

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La alimentación y resto de productos consumo verán el etiquetado en Braille

Parece que finalmente no estaba tan mal encaminada en mi anterior planteamiento (“casual coincidencia”) tanto en comentario y pensamiento sobre las carencias evidentes en las descripciones actuales sobre el desarrollo de la etiquetación en Braille, en los productos que consumimos.

Desde lo más básicos hasta lo no tanto. Catalogar la categoría de cada uno, puede tener sus matizaciones; a excepción de muy poquitos.
A lo que mejor es darles trato igualatorio y considerarlos importantes por individual a cada uno.
Como aquellos productos que “más beneficios reporta”.

Y que de no ser por los beneficios económicos dados desde los que están en circulación, y sin con ello ser pesimista, presiento ninguna de las estructuras empresariales permanecerían en marcha…

Continuamos en esa fase de puesta en funcionamiento congelada. Una lástina, tras esta adecuación se facilitaría una mínima autonomía personal a la hora de la manipulación de todo tipo de productos, si éste viniese con su respectivo embalaje u ficha de consumo impresa en Braille.

Quizás esto sea uno de los motivos no entienda porqué se está aplicando de forma excepcional y con exclusividad manifiesta en productos puramente farmacéuticos, y no con igual aplicación al restante de productos.

Se supone u así entiendo. Todo es consumo. No manifestando No hay un único perfil de consumidor.

El empresario se amparan en el coste que supondría la incorporación de las herramientas necesarias para la etiquetación, y no del beneficio que reportaría al consumidor.
¿En realidad la pieza principal no somos los consumidores? ¿Pues, de no haber  demanda, qué más daría la oferta?

Mi barajamiento esta sin pretender pensar mal en que existe con o sin intención alguna falta de comunicación o interés por parte de los mismos.
De lo que sí me convenzo cada vez más en que dentro de la cadena existe un nudo, que impide el avance.

¿Qué logran retrasando la implantación del sistema? Creo que poco ya que las inversiones a efectuar se mantendrán en “igual coste y medidas”, ahora que luego.

Humildemente creo es el momento oportuno, para que las empresas envasadoras apliquen este método de impresión a todos sus productos (como mínimo eleven el número de productos sobre los que se hacen)…

Aunque comprendo no sea una tarea fácil la reorganización estructural y progreso logístico de maquinaria económicamente hablando.

También puedo pensar están usando la práctica y retención del tiempo, y despiste; agarrándose a todo espiroqüeto posible para retrasar los ajustes. Pero en algún momento claudicarán y verán como tendrán que dejar la actual pasividad y proceder a su activación.

Desde luego no deja de parecerme incoherente, que el etiquetado que se presupone viene destinado actualmente al consumidor, detallando y facilitando información no se ajustan con idéntica u mínimos detalles para personas con dificultad visual, celiacos, diabéticos, etcétera (igualmente escasa).

Consumidores con igual grado potencial en de consumidores, y a los que se debería tener en cuenta y no “marginar”.
La ley de consumo los ampara (esto podría corroborarlo un abogado u experto en la materia soy un poco pez, etc)

Detalles que si a simple vista resultan innecesarios, cada vez más, se vuelven imprescindibles.

La gran variedad de productos y materias primas existentes en las mercancías y utilizadas en la elaboración pueden estar “restringidos” ó “prohibidos”.
Con lo que ello puede acarrear en consecuencias consumir sin información exacta.
E incluso, sin tener porque ir a términos tan extremos, el porqué no sencillamente poder comprobar si los ingredientes son o no de mi agrado. Haciendo uso del derecho a la libertad de consumición.
¿Debo dar por conocido la materia prima utilizada para su producción? Si viene con graduación de alcohol, tienen determinado extracto, con o sin glúten, etc.

A esto y contradiciendo parte de lo anterior, añado lo complejo que incluso para quienes tenemos fácil acceso a la lectura del etiquetado de cualquier alimento, ya sea su envasado, tanto en paquetes, botellas, etc. y que usamos diariamente, traen unos formatos de estilo de fuentes inalcanzables. Aún a vista de lince… ¡Increíble!, no puedo casi leer qué consumo.

Y qué decir del significado de esos abreviados, símbolos y notas que suelen acompañarlos en sus composiciones.

Personalmente gozo de óptima visión pero nada tiene que ver con mi conocimiento sobre esos códigos, símbolos y números… ¿que debiera conocer? Probablemente pero la realidad es que es nula.Son idénticos a los laboriosos jeroglíficos en resolver (me quedo con la tradicional sopa de letras que trae la prensa).

Lo más probable, es que soy un poco inculta y realmente no tengo idea.

Luego, se me ocurre ¿Porqué no juzgas tú mism@?
Te animo a coger un producto al azar, ése que esta a tu alcance y compruebes el etiquetado. Observarás, como el código nos indica “mil cosas en sus composiciones e ingredientes”: B_1, gasificante. Extracto de Soja, aromáticos…
La mayoría, por no decir todos suenan incomprensibles, vacío de todo sentido. Claro, como yo, tampoco eres experto/a en alimentación.

Sobre esto y con no cierta cautela y satisfacción reservada hasta una mayor confirmación de intención, compruebo en prensa como y según información extraída del Ministerio de Sanidad, va a crearse uno más de los tantos Decretos de ley, ya famosos y, a los que últimamente comienzo acostumbrarme, familiarizarme y a escuchar van darse; para ampliar, modificar, complementar, otros anteriores aprobados.

Consiguiendo eso sí, que hasta los más profanos en la materia hayamos terminado por conocer su aplicación (nunca deja de aprenderse)

Únicamente existe un pequeñito impedimento…

¡Tendremos que esperar pase el verano!

Momento en que se promoverá el decreto, para si se aplica o no la regulación del etiquetado al Braille (LG-lengua de signos).

Algo que creo no debería ni tan siquiera plantearse u pasar filtro alguno, es obvio lo necesario y útil.
Sino, ¿por qué las traen ya, de forma “standar”?

Además ¡¿Porqué esperar hasta entonces y no se valora en los próximos consejos?! ¿Qué más hay bajo éste posible decreto que no se haya dicho?…

Trasmite la sensación de indiferencia y poco interés, a la vez que las al tener la capacidad de tomar decisiones de paralizar, retrasar y retomar los temas, con total naturalidad y vulnerabilidad.

Entre tanto, quienes pagamos esta carencia somos los usuarios. Ya que se sostiene  una desigualdad informativa, algo por lo que no se ve igualmente reflejado y modificado como debiera por incompleta información, en su coste cuando adquiero el producto.

A estas alturas del tema se me escapa el enfoque y forma qué se pretende implantar con estas medidas mediante este decreto identificativo e informativo a la vez que selectivo de los productos a etiquetar.

Parece ser pretenden, más que optar por la impresión directa en los envases, dar como solución al que el cliente la disponibilidad a solicitar, las dichosas etiquetas de forma individual.

Esto quiere decir, se facilitará una especie de pegatina que a su vez se pegará en el artículo a identificar quedando identificado.
No es esta una idea me conquiste y confié en sus resultados. Ya se verá.

Aunque también “todas las mejoras” que se implanten en pro- de la “igualdad y accesibilidad”, las recibo como una positiva aportación.
Las mejoras destinadas y creadas hoy para unos, mañana y siempre seremos beneficiarios en general todos.

Sin embargo creo y me reitero no me parece la mejor alternativa. Personalmente optaría por la impresión directa. De resto, me parece un parcheado. A ver si con el fresco veraniego se regeneran las ideas y se continúa trabajando para mejorar y ofertar servicios de optima calidad y no tener por ende que estar pidiendo a la Srta/o cajera/o de turno la etiqueta que necesito para identificar lo que he comprado…

Me parece un tanto tedioso e insignificante el compromiso hacia el acceso de un producto.

Todavía que ocurra en una farmacia  donde nos atenderá directamente personal farmacéutico, es pasable, pero ¿y qué ocurrirá cuando vaya a mi súper de siempre?

La estampa de una cola en una caja con 20 carritos (niño, abuelo..) ¿no es de chiste? que ralentización y desesperación no creará quien espera su turno y sin tener que saber que ocurre, observa como el cajer@ pasa los artículos no deja de ofrecer al cliente  etiquetas, tal como si de un intercambio de cromos se tratase…

El aceite, aceitunas, leche, paquete pipas, legumbres, yoghurt, pañales, azúcar, vino, queso, mantequilla, etcétera.

Falta camino por indagar sobre este tema concreto. Puesto tiene más importancia de la que se le está prestando o eso percibo.

Sin lugar a dudas y “crítica” alguna estamos mejorando sobre integración y acceso a los elementos, sí.

Sin embargo el progreso consta muy limitado y el trabajo, camino que resta para alcanzar un nivel aceptable  y destacado es aún extenso bajo mi punto de vista.

Se debería mirar menos por y entre discusiones puramente políticas y que a nada llevan, máximo cuando no hay fin de ante mano para concreción de ideas y sí, más arrimo de esfuerzos, humildad y ganas.

El resultado sería muy diferente al que ahora vivimos generalmente en la sociedad.
Da igual el signo e idea política que se tenga. La capacidad de diálogo, constancia y unidad, no conoce de términos ni clasificaciones, sí de actos. Se garantizaría y alcanzarían muchos progresos en la sociedad. Dentro de la realidad, que vivimos por supuesto. Pero no me digáis no es posible unificar esfuerzos.

Sería diferente (aburrido en ocasiones por lo acostumbrados desplayes vemos en Congreso) ahora ganaríamos todos sin excepción.
Principalmente quienes más lo sentimos, me reitero; somos los consumidores. Final e indirectamente ellos también, aunque parezcan estar en otra órbita.  …-y

Por | 2017-06-19T19:26:37+00:00 Julio 18th, 2010|Mundo comunicación|Sin comentarios

About the autor:

Siempre escribir para mí ha sido una excelente herramienta de expresión. Hasta que un día, la tecnología se presentó en mi vida y completó ese deseo de un modo extraordinario. Ahora hago narraciones por ejemplo de la risa, el viento, el agua, el amor, la nostalgia, los sueños. Aventuras lingüísticas que me proporcionan felicidad, igual que a un niño corretear en el parque de atracciones.

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