Aunque haya llovido bastante desde aquella tarde cuando inesperadamente fallé en las decisiones que tomé, aún las palabras emocionas que quieren pedirte perdón se agolpan en mi garganta. Todavía mi cuerpo se estremece por el dolor que te causó tanto desacierto. Sé que de vez en cuando, recuerdas que un día alguien te causó sentimiento de pena, y hoy, simplemente, necesito darte las gracias porque a pesar de tanto infortunio, continuo amándote, y sé que tú también me quieres, ya que, en ningún momento me has apartado de tu vida.

Hemos vivido días malos, y también hemos compartido juntos los dos, los mejores días de nuestras vidas. No vamos a fingir que no ha sido así, porque tanto tú como yo, sabemos que la vida no es un camino de rosas, y cuando las circunstancias hacen una herida, el afecto se repliega alrededor de la persona querida, y es capaz de sanar cualquier desgarro emocional.

A pesar del tiempo que ha transcurrido desde aquel día cuando te dañé, y si algo tengo claro, es que siempre permanecerás ahí, en mi alma, en la zona de las personas especiales. Estoy convencida que si nuevamente en alguna circunstancia surgiera un hecho similar, tampoco me apartarías de tu vida, de la misma manera que no lo hiciste en aquel duro momento. Por esta razón, y por mil razones más, hoy, simplemente, quiero darte las gracias porque sin ti, en aquellos días grises, y en la actualidad, todo sería totalmente diferente.

Gracias amado por haberme ayudado a construir, y a fortalecer los pilares de mi alma, que son aquellos quienes hoy te aman de un modo incondicional.