Cada mañana soy más consciente de lo alegre que me siento al no perder la ilusión, y de lo sencillo que me resulta apasionarme firmemente en ese deseo siempre que mantengo la esperanza, la confianza, y la sabiduría de mi espíritu  por buscar los instantes que me proporcionan bienestar. A pesar de que el despiste se quiere colar, continuaré cada jornada de un modo u otro afianzando mi certeza en tu presencia. Ya sea con el sabor del café recién hecho al levantarme que despierta a los sentidos, con un saludo entusiasmado cuando me cruzo en la calle con algún conocido, o también con ese mensaje tuyo que siempre recibo a las 8.00 am. en el que me deseas un buen día y me llenas de energía. No puedo dejar de ser consciente de lo que tengo porque no quiero perderte.