Mi vida no se define porque acontezca únicamente cualquier tragedia en ella que me cause temor, inseguridad o incluso dolor.
Mi vida se define por las experiencias vitales que originan en mi serenidad, confianza, certeza, y también bienestar. Igualmente, mi vida se determina por la compañía de las personas que quiero, y que me quieren; son esos seres quienes consiguen de un modo extraordinario con tanto afecto engrandecer mi corazón, y me ayudan a adoptar la actitud más positiva ante cada uno de los acontecimientos que se suceden en mi vida.
 
Entre la dicha y la desdicha, me define la actitud que adopto decidida por seguir animosa, y risueña ante cada situación.