Abro los ojos, mientras compruebo que el alma se tambalea, y los pensamientos ardientes se avivan después de disfrutar de la noche bajo un cielo envuelto de estrellas. A pesar del frío que sentí, las emociones se envolvieron con tus palabras y abrazos tropicales. Siempre mis ojos distraídos vuelven a esperarte al alba para verte surcar el cielo de mi alma con tu bufanda hasta los ojos y tu automóvil gris. Mientras, tu mirada se adentra en la mía, no espero nada extraordinario de ti, únicamente te pido me des tu mano para no seguir tambaleándome.

Si lo prefieres, muéstrate ridículo, tímido e insensible. No desautorices a las emociones a avivarse, y envuélveme del agradable calor que desprendes con tu afecto. Tú solamente sorpréndeme, y deja que se tambalee el mundo, si sólo es por amor.