El dolor es síntoma de que algo pasa, y cuando esto sucede, a pesar que la circunstancia no sea la que más puedo querer, sí me hace sentir estar en deuda. De no sentir ningún tipo de dolor en la tranquilidad del cuerpo y, de los sentimientos, sé que no podría sentir absolutamente nada, y en éste caso, sé y compruebo que siento: sufro, me alegro, pienso, sueño, deseo, me enfado, pido perdón, me emociono cuando leo o veo una película, comparto, tengo añoranza… Éste síntoma es una oportunidad de la vida, aunque esta afirmación parezca una locura; yo no lo estoy menos.

Me aferro como un pulpo (que espero que valga como compañero) a un síntoma que me dice a las claras; −”Estas realmente viva, y siente la vida por todos los costados de tu carnoso cuerpo”…−

“− Y algo pasa por dentro… ¡Qué pasada poder sentir!… ¡Qué pasada poder vivir!…− Con dolor, o sin dolor, la vida es un síntoma que no quiero que me cure nadie.