El ojo de la vida; viendo las experiencias propias así como las de los demás. Valorando y juzgando cada momento de convivencia, creciendo como persona, y ampliando el catálogo de vivencias. Son los ojos más que las posibilidades reales de moverse, comunicarse de un lado a otro, la que hacen de la vida más comunicativa y participativa. Dependiendo los ojos con los que se mire cada circunstancia.

Situaciones de Superando. Sin haber superado ningún casting, seleccionada a dedo por la vida. En una casa; la de toda la vida. totalmente aislada de cualquier posible contacto y relación con el mundo exterior, Con las diferencias lógicas de no ser televisión ni grabado durante el día, o ningún instante similar a lo que en la casa viven; cámaras y micrófonos indiscretos que buscan pues, captar la mínima mueca de alegría, miedo, angustia.

Conviviendo entre los habitantes y compartiendo cada una de las cosas existentes en la misma, todo de todos.  Agua, comida, enseres…

Intentando superar determinadas situaciones dentro de éste peculiar encierro, son las propias circunstancias personales, las que se hacen más verídica en mi vida, el particular ojo de la vida y vivencia de Gran hermano.

Aislamiento que impide cualquier situación de comunicación y relación con el exterior. De puertas para afuera. Afortunadamente, de un tiempo a esta parte, menos, gracias a las nuevas tecnologías; con el inseparable amigo ordenador, que es quien hacen más que de ocio, libertad e independencia el tiempo de cada día.
Más valores personales y humanos que tampoco faltan en aparecer, apreciar y valorar cada palabra, cada situación, cada instante diferente que se hace presente. Sin psicólogos y cómodos confesionarios, más que el propio personal; sofá y diálogo que en la nocturnidad, sin alevosía que culmina días y días de superación, que pasan y pasan.
Sin premio metálico. Sí, el de la vida, de las emociones y sentimientos. Queriéndonos y regañándonos padres y hermanos a tiempos dispares. También como no, disfrutando de ellos, como si no hubiera otros ojos que realmente miran más que los de cada uno, y que no es poco. Solamente tener esa posibilidad, aún sin tener posibilidad de ver el brillo de otros.
Superando las pruebas de lo que uno quiere, el otro no. Amoldándonos a cada carácter y situación. La prueba semanal, diaria. Durmiendo y respetando el tiempo cuando padre, hermanos duermen.

El respeto mutuo por quienes convivimos y relacionamos. Sensaciones de agobio y de necesidad de ver el sol, respirar aire fresco, y de conectar y relacionar con el exterior. Disfrutar plenamente de las cosas sencillas de la vida, las más importantes, como todas; los amigos, un paseo, escribir, hablar.
Romper en definitiva las paredes que aíslan e incomunican con el exterior; con las gentes, y elementos. Sin cambiar muchas cosas que el aislamiento aporta. Sosiego, punto de vista, naturalidad, e inclusive hasta la propiedad sinceridad se ve afectada.

Elementos y situaciones vitales y existenciales. Convivencia, aislamiento, poco empáticas entre sí, no conjugables. Sentimientos, respeto, ganas, vida. En casa. Un ojo de la vida diferente, sin serlo. La vida de cada uno igual en esencia, sus devenires diferentes.