Desde este preciso momento, voy a olvidar el mundo entero, y no voy a dejar de abrazarte fuertemente, aunque tan sólo pueda parecer un simple sueño. De cualquier modo, si me desvelo y me topo con la realidad, no me voy a exaltar. Si tengo tu afecto, sé que todo cuanto acontezca hoy será de una emoción extrema, y de la misma intensidad que tu cariño.

Abro los ojos, e ipso facto traigo a la memoria el sonido del suspiro de tu corazón que me colma de paz, de ilusión y de entusiasmo para hallarme radiante. Brinco de la cama rauda, igual que un cohete. Sé que me estás esperando al otro lado de la puerta, adonde se haya el oasis de tu afecto, y en donde yo únicamente, a tu vera, soy capaz de descubrir la pócima que calma la sed de mi agonía. ¡Abrázame fuertemente que necesito tu cariño!