Hablar de la memoria, los recuerdos es hacer un viaje por instantáneas de lo vivido que sólo quedan y se reviven desde ahí; desde lo más puro, sincero y emotivo que es la memoria. Recuerdos del alma, alojados en la más pura conciencia de la inconsciencia… Lamento hecho gritos de recuerdos, y lamentos.

Tiempos intensamente vividos, y sentidos, que tan guardados dentro del corazón al florecer asaltan en flases desde el recuerdo inolvidables cada uno de ellos ponen los pelos de punta,

Recuerdos que activan todos los sentidos; espinas que aparecen en el corazón por pensar las veces que alguna vez hiciera no hubiera estado a la altura; tu altura.

Queriendo volver atrás, pensando en que puede haber un resquicio de oportunidad en apañar aquel instante. Verte sonreír, decir lo bien que lo pasas, lo que te gusta estar aquí… Sin perderte… Porque perderte, sentirte lejos, duele. Ver cómo te alejas, cómo te has alejado, cómo la vida nos ha distanciado; duele, hace al corazón gritar, haciendo de recuerdos, lamentos…

Queriendo tener la oportunidad de apañar, verte un instante, sentirte así aquel tiempo anterior, hablarte, contarte cada cosa de cada fantasía imaginada, enfadarte, acompañarnos en las aventuras de las cosas diarias, las locuras que podemos vivir y vivíamos de cada día…

Quiero poder decirte, cuánto te quiero… Desde la distancia, estés donde estés, no sabiendo dónde puedes encontrarte hoy, ahora. Perdiendo casi la pista de ti, de tus cosas, tus amigos, tu piel, tu cara siempre sonriente, la belleza de tu corazón, tus reprimendas… Eso y más, las cosas que juntos hemos aprendido a vivir, a experimentar cada uno a su modo ¡¡Siempre juntos!!… Tú, una parte de mí. Cómplices de una simple mirada. Una risa delatora…

Quiero, todo eso y más, porque ya no te tengo. Sabiendo que ya no estás. Sin saber si algún día regresarás, por remoto que sea, aún en la distancia, busco un atisbo de sentirte un pelín más cerca, aprovecho para pedirte perdón por si no supe estar a la altura de ti, de esos momentos que tanto de tí, tú, entregaste… Tenerte ha sido eternamente tener vida cerca, en mi vida… Porque sé, ya no te tengo, ya no estás, aún estando, no estás… Desconozco si algún día aunque sea desde la distancia, vendrás, te sentarás… Aquí juntos, así cuando de verdad estabas. Cómplices, siempre juntos, delantanto nuestras cosas.

Lamentos de vida, que terminan reluciendo en la vida. Cerca quedan gestos y caras muestras de tus palabras, tus aficiones que permanecen en la retina del subconsciente. La pena de no tenerte cerca, aunque puedas estarlo, hoy, ya no te siento así, en tiempos de siempre…

Recuerdos en palabras que no se si expresan lo que te echo de menos. Buscándote en cada gesto, cada movimiento, cada foto, cada imagen que asalta cada segundo a la memoria. Poniendo contra la pared cada sentimiento de no tenerte.
Un lamento, que quiero gritar. Desgarrar el alma y que tanto duele ¡Decirte vuelve!

Hablar de los recuerdos del pensamiento, la memoria, un viaje por instantáneas de lo vivido que sólo quedan y revivo desde lo más puro, sincero y emotivo que es la memoria, los recuerdos del alma…

Una canción ésta de Dani Martín, ‘Lamento’, que hacen me asalte a la cabeza, a los recuerdos de mí, de mí vida, miles de instantáneas.

Espero el lamento, no sea un lamento en tí, sólo un recuerdo que regresó alegre, y lo hizo al regreso de aquellos recuerdos.