A la presente continuidad en todos de la Semana Santa, y después del comienzo que fuese oficialmente, el vivido Domingo de Ramos, tras la entrada de Jesús, como hiciese ya en Jerusalén, en el municipio de cualquier recóndito lugar, fluyen las procesiones y las manifestaciones de fe y recogimiento, encuentro con nosotros mismos…

Continúan así los actos, litúrgicos-religiosos. Actos que continúan celebrándose jueves y viernes Santo. Procesiones e incluso exposiciones de tallas religiosas; María y Jesús, es lo que estos días procesionan en Ycod y otros sitios…
Pasos de incalculable valor histórico y artístico.

Jueves Santo, que nace con la celebración de la última cena, con el que el acto del Lavatorio, donde Jesús, en acto de humildad, lava los pies de sus discípulos, en una impactante escena. Cuando se presencia. Sin las vestiduras de gloria, en muestra de entrega a la vida y muerte, aceptando el trabajo que más costaría aceptar al Rey de reyes, hallado de rodillas, lavando los pies a sus súbditos.
Es Jesús, el Hijo, quién lava así, los pies  sucios del hombre. Aceptando realizar, el servicio de esclavo, a disposición de los demás.

Residiendo igualmente al unísono, a la celebración de la cena, otro apartado en que se evidencia, el contenido espiritual del bautismo.
Manifestación espiritual, que todos, hemos tenido, dado nuestros padres quisieron fuera así, tras el instante en que nos bautizaban. Principalmente, una muestra de la vida espiritual, de amor, fe y entrega; de ellos, nosotros mismos, para con Jesús.

Jesús en la Última Cena
Jesús en la Última Cena

Siendo además al transcurrir a la noche, de jueves Santo, donde se da apertura de ermitas, y templos, en los que comprobar las maravillas de monumentos de la ciudad, un paseo por cada una de las iglesias que hacen del jueves, una noche especial.

En Ycod como en otros muchos lugares, y templos, que emanan bellezas y aromas inconfundibles. Incienso. Esculturas y monumentos, aderezadas de flores, de relucientes joyas, que hacen emblemática la noche del jueves Santo.
El silencio que respirar en el interior sobrecoge, haciendo que peticiones y plegarias, cumplimientos de promesas, tomen un signo mayor. Una semana santa de pasión.

Templos cercanos como la ‘Capilla de los Dolores’, ‘San Agustín’, la ‘Parroquia Matriz de San Marcos Evangelista’, ‘Las Angustias, el ‘Convento San Francisco’, entre otras, dentro de la jurisdicción particional de Ycod, y Noroeste de la isla, son las que durante la noche poder visitarse.

Entrar por esos pórticos que conducen a sus interiores, comprobando a su paso, las magistrales y bellas obras, que manos de camareras(os), casi artesanas, hacen de altares, y monumentos del templo en cuestión, un majestuoso altar; quien invita a recogerse y pasar largo rato observándolo, con mínimo detenimiento.
Orar para dar las gracias a Jesús por todo su amor al quedarse con nosotros.
Costumbre de visitar las siete iglesias ó siete templos, como símbolo del ir y venir de Jesús en la noche de la traición. A lo que dicen “-traerte de Herodes a Pilatos-”.

Es mientras el jueves avanza. Entre visitas y procesiones, previas a la madrugada del jueves al viernes, cuando se prepara todo para la noche del encuentro. La ‘Procesión del Encuentro’.

Horas antes de asentar y llegar a la Plaza de la Pila, revivir con pasión el encuentro, a eso de la media noche, cuando antes, en plena madrugada, al despertar, con ojos y cuerpo despistado, a la falta de cotidianidad, preparar y andar, calle arriba.
En penumbra, al amparo de las luces del alumbrado público, rumbo al Santo Encuentro, acompañante de una brisa fría y fina penetrante, acompañada de hermanos y amigos(as), es cuando, escuchar de fondo el arriero repetitivo y eco de las carracas. Provenientes de la ermita de ‘Las Angustias’.
Tradicional sonido, avizor y guía, de la noche que en breve da inicio. Sonido, del que presupongo sigue existiendo… carrileros, que significativos de este jueves, pone su particularidad presencia, que hace recordar y revivir situaciones… Un silencio celestial que invade las calles, y, que sólo es cortado al sonar de las carracas… El mismo que se cuela la noche de la madrugada, por cada rincón de este hermoso Ycod. Noche del Santo encuentro.

Siendo a la llegada, a la Plaza de la Pila, como tradición, y acompañados por la ‘Cofradía de Angustias y Nuestra Señora de Dolores. Acontece la ‘ceremonia del encuentro’ con la ‘Magdalena’, ‘San Juan’ y ‘Ntra. Señora del Mayor Dolor’.

Emotivo y singular procesionar, que tradicional en Ycod, como en otros municipios, valles y aldeas, se da cita en los alrededores de la Plaza de la Pila… Un pequeño, y recogido lugar, en el casco más antiguo de la ciudad, en las inmediaciones y lindes de la Casa de los Cáceres, Plaza de San Marcos, que marcan el punto de encuentro y representación de esta tradicional ceremonia.

Una plaza que desde aquel uno de sus rincones que enlaza visual y paralelamente con la Plaza de San Marcos, y mientras, se toma sitio en la madrugada para presenciar el encuentro, se vislumbra atestada de gente.
Sentados unos en los banquitos verdes de madera que colocados estratégicamente, bordean la pila y así como delante de la palmera candelabro se asientan; hacen acogedora la Plaza de la Pila.
así como desde sus propios muros, siempre los más próximos al frente, -bajitos-, hacen de improvisados bancos, donde el tiempo de espera de la talla de el Padre Jesús Nazareno, junto con la Hermandad de los Nazarenos, hacen su aparición, por la calzada posterior, -la que sube de las Angustias-, a la Plaza de San Marcos. Tras su recorrido por la calle, ‘Hércules’, ‘el Adelantado’, ‘las Angustias’, y ‘Arcipreste Ossuna’ hasta su llegada a donde ubico la propia ‘Plaza de la Constitución’.

Un recorrido en el que la devoción y la fe se unen a la belleza del amanecer y a la tradicional representación del encuentro con el Nazareno. Una importante tradición con mucho arraigo en el municipio de Ycod, que congrega cada año a multitud de vecinos y visitantes.

Ver a las camareras y hermanos cofrades como guían la talla, por el camino a seguir, impregnando la solemnidad que indudablemente requiere el acto. Acompañados por la banda municipal de música, y las velas que portaban los asistentes. En un profundo y respetuoso silencio, sobrecoge. Hace que con expectación, tome la primera fila del muro de la plaza, para con suma atención y curiosidad no quitar la vista de la calle.

Pausadamente la ceremonia del ‘Santo Encuentro’, va adquiriendo cuerpo. La gente posicionándose, pues nadie, quiere perderse el singular momento en el que Nuestra Señora Magdalena, San Juan y Nuestra Señora del Mayor Dolor, se encuentran, valga la redundancia en este procesionar de Semana Santa Ycodense.
Es pues, ante tan significativo momento para los fieles y curiosos allí congregados, acompañantes a las imágenes esa noche, cuando la emoción irreprimiblemente aflora.

La primera visión de este acto, tanto como el del encuentro: La madre con el hijo, en su momento más doloroso, impacta.
Son, esas las imágenes que no se evaporan nunca… Detalles, gestos, palabras, olores, sonidos, sensaciones y sentimientos… Propios y ajenos, las emociones y fe se contagian.

Unas horas que pasan rápidamente, desde iniciada la representación del Santo Encuentro, hasta que, casi amaneciendo, el recorrido por todo el casco histórico de Ycod hasta su la consiguiente llegada a la Plaza Luis de León Huerta, a las puertas del Ayuntamiento. Donde prácticamente en todas partes,  igual repleta de gente, se procede al encuentro del ‘Padre Jesús Nazareno’ con la ‘Verónica de la Santa Faz’.

Es con la mañana del viernes amaneciendo, cuando se retoma la procesión, camino de la Ermita del Calvario. El Santísimo Cristo Rescatado, ‘Santísimo Cristo del Calvario’, aguarda deseoso la presencia de devotos y autoridades eclesiásticas, civiles, militares, en su ermita.
Una temperatura agradable, queriendo salir el sol, poco a poco, aprovechando el buen clima, ayuda a avanzar en procesión por la carrera, la calle del medio, San Agustín. Atravesando los otros intervalos de calles adyacentes, que empatan hasta cumplimentar todo el recorrido, llegando por tanto a los exteriores de la ermita del Stmo. Cristo.

Es por tanto, cuando a la llegada, a los exteriores de la pequeña, pero siempre querida y admirada ermita. A la que siempre que con una ocasión visitar, o simplemente, mientras se cruza delante; echar un reojo arriba, o en silencio, hablarle. Contarle inquietudes, miedos y deseos… Al igual que a otras, tras haber comprobado cómo de la misma manera, fue escuchada esa petición; compartiendo así ésa buena nueva… Un deseo cumplido, es lo que hace del Stmo. Cristo del Calvario, un Cristo especial, para los Ycodenses.

Cuando en su exterior, a raíz de su llegada, se continúa, minutos antes de su término. El viacrucis.
Con la luz del día casi con cierta claridad ya, queriendo penetrar por cualquier sitio, donde poderse reflejar y colar. Se escucha la voz del párroco. La estación de penitencia, el sermón y rezo de las personas allí congregadas, “una marea”, que invaden toda la calzada, y alrededores, con una devoción y fe que parecen querer confabularse, para embellecer, a ésta emotiva estación, al encuentro de los devotos y fieles, de la belleza del amanecer y a la tradicional representación del encuentro del Padre Jesús Nazareno.
Por el sentido olfativo penetra un intenso aroma a incienso. Un viacrucis de mañana de viernes santo que pone su gran sentido de amor y fe, a esta primera ceremonia de viernes santo.

La representación de las ‘catorce estaciones’, paso a paso, de la Pasión de Cristo, del camino que tuvo que recorrer Jesús hasta el Monte Calvario.
Desde que es condenado a muerte, hasta que es colocado en el sepulcro.

Jesús en la Cruz

Jesús en la Cruz

Éste día de viernes, en el que recordamos la muerte de Jesús en la cruz, para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna.
Es cuando a pesar del tiempo de ayuno y abstinencia, para recuperar fuerzas, y acompañar el estado encendido del alma, encargado de su acopio en la intensa noche, acoplarlo de igual modo al cuerpo, tras la mañana que acaba de nacer.
Siendo pues, quién hay quién desayuna churros. Churrerías, que bien, si ya no están ubicadas donde antiguamente, a la trasera del propio ayuntamiento. Si son, los vehículos que se desplazan a fiestas, celebraciones y demás actos festivos; quienes se acomodan en los alrededores de la Plaza de San Marcos.
Otros quienes sencillamente pasean, compran y leen la prensa, juegan con sus hijos, nietos(as)… Un tiempo éste para compartir y dar las impresiones y sensaciones de esa emotiva noche de madrugada del Santo Encuentro.

Casi con el tiempo justito, avanzado el día, a eso de media mañana, llegar a casa, para tras un breve descanso, a eso de media tarde regresar a los alrededores de la Plaza Matriz e interiores de la misma Parroquia.

Es por tanto, la llegada de la tarde, de cualquier Viernes Santo, de cualquier lugar de España y del mundo,  la continuación de estaciones y penitencias, como momentos de referencia, llega con la Gran Procesión Magna’, que en esta tarde de Viernes Santo, como ya ocurriese en la madrugada del mismo, del jueves a viernes, congregase en las calles, que de carrera, hacen su procesionar, acompañados de multitud de devotos y curiosos, que dan culto y paso, a los pasos.

Una Procesión Magna que cobijando en la Parroquia Matriz de San Marcos a los veintitrés  pasos que componen la Semana Santa Ycodense, siendo por tanto, los venerados y admirados por cuantos Ycodenses, y visitantes, fieles y devotos todos, se hallen dispuestos a contemplar apostados a lados de cada calle a transitar, ésta Gran Magna Procesión.

Pasos que representan pues todos, La pasión y muerte de Jesús:

La ‘Entrada de Jesús en Jerusalén’, ‘la Santa Cena’, ‘la Oración del Huerto’, ‘las Lágrimas de San Pedro’, ‘Nuestro Padre Jesús del Gran Poder de Dios’, ‘Señor Atado a la Columna’, ‘Señor de las Tribulaciones de Jesús’, ‘La Verónica con la Santa Faz’, ‘Nuestro Padre Jesús Nazareno’, ‘Nuestra Señora del Mayor Dolor’, ‘Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia’, ‘Santo Cristo de la Inspiración’ ‘Nuestra Señora de Las Angustias’, ‘Santísimo Cristo de las Aguas’, ‘El Calvario’, ‘La Piedad’, ‘Santa Mª Magdalena’, ‘San José de Arimatea’, ‘la Santa Cruz’, ‘Santísimo José Nicodemo’, ‘Santísimo Cristo Yacente’, ‘San Juan Evangelista’ y ‘Nuestra Señora de la Soledad’.

Una salida que a eso de media tarde, con la consabida venia siempre de la climatología. Es cuando, uno a uno,  salen lenta y sobriamente los pasos a la calle.
Unos más acompañados que otros. Sin embargo ninguno en el fondo sólo. Un idéntico acompañamiento.
Contemplar el salir uno a uno junto a ello a los hermanos(as) cofrades tras, a la vera de cada paso, que los acompañan, emociona.

Bien es cierto, que a lo magna, no todos los pasos, son cargados, porteados, como en realidad me apasiona y atrae de la Semana Santa, ya que creo tienen más presencia, un misterio que contagia a quien lo carga y lo ve pasar.
Aunque, sin duda, el cariño puesto en un paso a otro, no varía. El observarlas ir cargadas, mecidas con delicadeza, con esperanza, fe y devoción, con infinita pasión, pone los pelos de punta.

Mientras, las que su procesionar no acontece a hombros o costado, sino transportadas por un carro, que a su manera, también es porteado, no deja de evidenciar su esfuerzo y pasión. Ya que, quién lo dirige, a pesar de no ser a pulso, fuerza; pone todo su cariño y fe, que también es evidente.
Más por Ycod, donde lo inclinado, y lo adoquinado de las calles, lo hacen difícil manejar y orientar. Ir camuflado debajo del paso, y que todo salga bien, conlleva también una responsabilidad. Una penitencia singular

Magna Procesión, la correspondiente a éste Ycod, que acompañada antes por la banda municipal de música, este año, por una nueva banda, de la que hasta ahora desconocía su existencia. La banda de música Asociación Cultural, José Manuel Cabrera Mejías, así idénticamente, por la banda de Cornetas y Tambores, Agrupación San Juanito.
Otras muchas bandas y agrupaciones musicales, son las que igualmente, con idéntico fervor y devoción, ponen ese acompañamiento musical a sus diferentes hermandades, cofradías y pasos.

Mientras… A medida avanzan los pasos, otros casi, aguardan su avanzada posición; por mitad del recorrido. Circuito de carrera, que transcurre principalmente, por la Calle de San Agustín, para luego serpentear sobre el resto de las adyacentes, así hasta la conclusión del recorrido; el punto inicial: La Parroquia Matriz de San Marcos.

Un jueves y viernes Santo para vivirlo por recóndito sea el lugar donde se representa la pasión y muerte de Jesús…
Es cuando la noche, con la última cena de Jesús, y con su encuentro a media noche. Imágenes como la dolorosa, la última cena, nuestra señora magdalena, Nuestra Señora Magdalena, San Juan, ‘Nuestra Señora del Mayor Dolor’, ‘Nuestro Padre Jesús Nazareno El Pobre’, ‘María Santísima del Dulce Nombre’… Hacen que haya revivido, momentos de cuando chica, en la Semana Santa.

Es sin embargo éste año, donde el deseo y plegaria desde aquí evoco. Sin el privilegio de haber podido y poder realizarlo in-situ, cómo pudiste haberlo hecho o actualmente, tú mismo(a), por estas barreras que de mi situación hacen un estado indeterminado, “tumbando barreras”, desde este lado de la Buhardilla, es cuando, a través de la televisión, Sin que esas plegarias hubieran sido realizadas o escuchadas, como en sí hubiese querido. Será por televisión y la Buhardilla, por la que vivir y revivir, esa pasión y fe, de esta nueva Semana Santa, 2012.

Procesiones de jueves Santo así pues de Madrid; con ‘Jesús Nazareno El Pobre’, ‘María Santísima del Dulce Nombre’, ‘María Santísima de la Esperanza Macarena’, y ‘Jesús del Gran Poder’, quienes, por cierto, éstos dos últimos, a causa de lo climatológico, y como anteriormente referencié, no tuvieron tregua para hacer su estación de penitencia, por las calles del chulapo Madrid.
A una continuación de viernes Santo, que con ‘Jesús Nazareno de Medinaceli’, ‘Santísimo Cristo de los Alabarderos’, entre sus demás pasos, encargadas de esa otra emoción a la acostumbrada Semana Santa Sevillana, en pasión ésta Madrileña.

Una particularidad procesional, que la hacen a mi modo de ver atractiva y emotiva. Unas procesiones que desde que un año descubrí, cada año, si las circunstancias lo posibilitan, ahí en primera fila asiento…
Reencontrar incluso a través de la pequeña pantalla de anderos, y cargadores que cada año, su sitio ocupan. Meciendo y andando a sus pasos, a su hijo y madre… Descubriendo como el paso de los días, han cambiado su aspecto físico y presencia… Lo que nunca cambia, esa sonrisa y emoción cuando andan y portan a su paso. Especialmente las emotivas salidas, las levantás que dedican y hacen a cada tregua tomada…

Sin obviar las de Sevilla, Málaga, que a destiempo, un poco de una y otra, se puede sentir. ‘El Cristo de la Buenamuerte’, con la legión custodiándola, cantando, rezando… ‘La Macarena’, ‘Jesús del Gran Poder’, ‘Esperanza de Triana’… Pasos todos que cada año, se muestran a través de la pequeña pantalla y que desde los medios “tumban barreras”, acercando a quien lo desee, sentimiento y acogimiento.

Reencuentro que todos quienes lo contemplamos, buscamos. Un poco más allá de la meramente presencia de un paso, una imagen… Una pasión de Semana Santa.
Un encuentro de jueves y viernes Santo, que apasiona la Semana Santa.

Una emoción que campanillea, la marcha… Bonitos andares, que a lo doloroso de la crucifixión de Jesús, deja margen a la esperanza… A la vida…
Un jueves y viernes santo, penitentes, nos indulten… ¡Alabando a la vida!… ¡¡Que emoción poder vivirlo!!… Apasionante, sin evadir lo doloroso, de éste jueves y viernes Santo.