El calor del sol

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El calor del sol

Transcurre el tiempo, y mientras el día enciende la hoguera con el calor del sol, me gustaría saber la razón por qué en un tiempo de mi existencia, este deseo mío por vivir se convirtió en una «pesadilla». Ahora soy consciente del periodo que necesité para no proseguir cuestionándome tantos hechos de los que se compone la vida; tu lejanía, tu silencio, tus nervios e inquietudes, y tus «mentiras piadosas». No te reprocho absolutamente nada, tampoco siento la amargura y la desazón que por aquel entonces se sucedía en mis entrañas. Actualmente, ya no dedico mi tiempo en descifrar ninguna de las circunstancias que acontecen contigo, sólo disfruto al máximo de tu presencia, igual que una niña goza del parque atracciones. Tengo la fortuna de haber aprendido en aquella época, que hasta los tiempos más hostiles son apropiados para mantener viva la llama de la sonrisa, de las confidencias, del deseo de tomar un café y pasear acompañada de un amigo, e incluso, hasta son aptos para enfadarse con el mundo, y con todo el mundo.

El sol ya ha prendido la lumbre, y me cobijo con su calidez, que es la mismo que desprendes tú con tu afecto.

Por | 2016-08-22T09:30:29+00:00 Agosto 22nd, 2016|Personal|Sin comentarios

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